EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano
Nadie quería jugar contra Japón en el Clásico Mundial de Beisbol, ¿verdad? Pero le tocó a Venezuela beber ese trago amargo en estos cuartos de final.
Pues bien, la selección del Sol Naciente podrá mantener aún su carácter de favorito en el torneo. Y sin embargo, eso no significa que sea un equipo invencible.
Ya Italia demostró en esta misma edición del Clásico Mundial que este deporte es perfecto para que los Davides echen por tierra a los Goliats. Y la historia ofrece muestras adicionales en abundancia, incluso para la propia Vinotinto. Sí, el Team Samurái es potente. Pero la escuadra venezolana también tiene cómo ganar.
Japón ha ganado tres de las cinco ediciones de la cita. Es una máquina diseñada para competir. Y cuenta con el mejor pelotero del siglo, Shohei Ohtani. Sin dudas, llega a los cuartos de final con el favoritismo de los apostadores.
Pero el duelo de abridores ya asoma la posibilidad de un tope parejo en su primera parte. Yoshinobu Yamamoto es una estrella indiscutida, que acaba de brillar en la Serie Mundial. No obstante, frente a él estará Ranger Suárez, quien en buena medida rubricó su multimillonario contrato en Boston gracias a su extraordinario desempeño en postemporadas de la MLB (1.48 de efectividad en 11 presentaciones, casi siempre como abridor).
El chance de Venezuela pasa por la capacidad de su pitcheo para mantener a raya los bates asiáticos. En ese sentido, estamos ante dos clubes con buenos números colectivos sobre la lomita, por más que la Vinotinto haya sufrido ausencias que su rival no (más allá de los lesionados, la presencia de Robert Suárez, José Alvarado y Edgardo Henríquez habría completado para Omar López un bullpen tan bueno como el mejor en esta justa).
Pese a esas faltas, y hasta ahora también la de Jesús Luzardo, los venezolanos llegan a este lance con 2.75 de efectividad colectiva y registros periféricos excelentes. Tienen relación de 36 ponches y 9 boletos en 36.0 innings, con average en contra de .218 y 1.06 de WHIP.
Que sí, que los Samuráis tienen estadísticas incluso mejores (2.12 de ERA y 49/8 en 34.0, con average de .167 y 0.82 de WHIP). Pero este lineup que verán en Miami será el más potente que hasta ahora hayan enfrentado.
Y es que Japón viene de jugar su eliminatoria contra Australia, Taiwán, la modesta República Checa y Corea del Sur. Ninguna de esas cuatro alineaciones presentó una combinación de poder y estatus en la MLB como la colección de maderos que encabeza Ronald Acuña Jr. La embajada del Sol Naciente también estará a prueba hoy.
Es cierto que los japoneses no son mancos. Su balance colectivo hasta ahora es uno de los mejores de la cita, con .301 de average combinado (segundos), 8 jonrones en 4 juegos (terceros) y .987 de OPS (terceros). Además de Shohei Ohtani, están blindados con la fuerza de Munetaka Murakami, Seiya Suzuki, Masataka Yoshida y Kazuma Okamoto. No lucen con tanta potencia como República Dominicana, pero es un lineup muy respetable.
Nombre a nombre, hay mucho equilibrio en el aspecto ofensivo de los orientales. Y eso pone una responsabilidad mayor en Ranger Suárez, quien posiblemente no vaya a ir más allá de un quinto tramo. Es vital que pueda administrarse para durar al menos medio compromiso.
Si el zurdo de Pie de Cuesta mantiene a raya al peligroso bando nipón, el relevo tiene todavía armas suficientes para soñar con la sorpresa. José Buttó, Ángel Zerpa, Daniel Palencia y Luinder Ávila se han visto dominantes y son todos grandeligas. Andrés Machado ha estado intraficable y es figura de la NPB, donde le ha lanzado a muchos de sus adversarios de hoy. Y Yorman Bazardo debería mejorar.
Además, Venezuela tiene algunas ventajas que no son despreciables. Es una escuadra más dinámica que su rival, segunda en bases robadas en lo que va del Clásico Mundial de Beisbol. Poner en circulación a Ronald Acuña Jr. y Maikel García puede resultar clave para el desequilibrio, por la presión que son capaces de ejercer.
Japón, además, también tiene su lado débil. La línea central no es excepcional, si Seiya Suzuki vuelve a ocupar el center. El lado izquierdo del cuadro no ha lucido como sí lo ha hecho la tropa nacional. Y tampoco cuentan con su posible mejor cerrador, Shinya Matsuyama, quien quedó fuera de la convocatoria pese a todos sus salvados en la NPB.
Venezuela necesita el despertar de Jackson Chourio, sí, y de los hermanos Willson y William Contreras, de Salvador Pérez y Andrés Giménez (en caso de que el shortstop no sea el encendido Ezequiel Tovar, que además tiene un gran historial ante Yoshinobu Yamamoto). Y por supuesto, es necesario que el pitcheo lance con precisión de cirujano. Pero el potencial está allí.
La historia es el mejor abrevadero de inspiración, antes de saltar al terreno esta noche. La Vinotinto le ganó no una, sino dos veces a otro gran favorito, Estados Unidos, en el Clásico Mundial de 2009. Superó a una potente República Dominicana en 2023 y estuvo a pocos outs de volver a eliminar a los estadounidenses en la anterior edición. Un solo pitcheo marcó la diferencia entre la victoria y la derrota, en ese último caso. Por eso, cada lance contará esta vez frente a Japón, una escuadra formidable que no es invencible, si tiene delante a una novena que también está repleta de estrellas.
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Foto: prensa Team Venezuela








Aparte de una buena labor monticular, Venezuela necesita que despierten los bates ubicados del cuarto al noveno turno en el line-up, pues el pitcheo de Japón va a tratar de mantener fuera de circulación a Acuña, García y Arraez, que son los bates de los que ha dependido la ofensiva venezolana hasta ahora.
Así es, César. Lo digo con sus nombres y apellidos allí, coincidimos
El line-up de hot tiene más sentido y pienso que más balanceado, podemos ganar y hoy es el día para lograrlo