Cada vez que Maikel García se aproxima al cajón de bateo en el Clásico Mundial de Beisbol, un halo de seguridad y confianza parece viajar desde allí hacia el resto del mundo. Menos para el rival.
«El Barrendero» de La Sabana dio continuidad a su fenomenal torneo el lunes, yéndose de 4-2 con una carrera empujada que representó la ventaja de Venezuela ante Italia, en la semifinal.
Después de que su primo Ronald Acuña Jr. empatara la pizarra 2-2 en la séptima entrada con un infield hit, le tocó a Maikel García una nueva oportunidad de brillar. Y no la desaprovechó. Conectó un sencillo ante Michael Lorenzen que remolcó desde la intermedia a Jackson Chourio, para hacer vibrar el loanDepot Park de Miami.
«Es increíble. Nunca había jugado ante un público como este», reconoció el antesalista a MLB Network sobre los 35 mil 382 aficionados, con enorme mayoría tricolor. «Da la sensación de que estuviéramos jugando en Venezuela».
LA HORA DE MAIKEL GARCÍA
Al anclar en la inicial, el jugador de los Reales de Kansas City y los Tiburones de La Guaira dijo «estoy acá» y pidió la hora: la suya.
«Es una gran victoria para nosotros. Nos motiva para venir mañana (martes) e intentar conseguir la victoria para el país», apuntó Maikel García. «Lo necesitamos. La gente de Venezuela también lo necesita».
Tras el último out, las cámaras le enfocaron y allí estaba él, un vigente Guante de Oro convertido en MVP de la selección tricolor con lágrimas en los ojos. Este es su momento.
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Maikel García llegará a la final contra Estados Unidos con línea ofensiva de .435/.458/.652 para OPS de 1.110. Suma 10 hits, igualando la marca entre venezolanos en una edición del Clásico (con José Celestino López en 2009), con un jonrón, dos dobles, seis remolcadas, cinco anotadas y tres bases robadas.
Foto: @kcroyals






