El Emergente

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El Emergente. Ideas para el Salón de la Fama

Con el cierre del proceso de votación este año para el templo de Valencia, algunas propuestas para homenajear a nuestras leyendas
El Salón de
la Fama del beisbol venezolano es un maravilloso esfuerzo de la familia
Cárdenas Lares, fruto del sueño de Carlos Daniel, aquel niño que un día quiso
escribir sobre su deporte favorito y terminó allanando el camino para que el
Museo del Beisbol en Venezuela fuese realidad.
A pesar de
las dificultades económicas, por las circunstancias que ha vivido el país, el
museo persiste en el Sambil Valencia, con su pabellón de inmortales en lo más
alto.
Es una
visita imprescindible para quien ame la pelota. Ahora mismo, es posible ver,
además, la exposición dedicada a los actuales campeones, los Navegantes del
Magallanes.


El Salón de
la Fama va saldando una deuda con el pasado, año tras año. Pero hay deudas casi
pagadas, como las del Comité Contemporáneo, y hay otras que parecen imposibles
de cancelar.
El domingo
dedicábamos la columna a recordar la huella de los importados en nuestros torneos
profesionales y su impacto sobre la fanaticada. La mayoría de los forasteros ni
siquiera es elegible para el templo valenciano, porque es necesario haber
disputado cinco temporadas aquí para ganar un lugar en la papeleta.
¿Es
inmortal Dave Parker, en términos de su aporte a la LVBP? Sin duda alguna. Pero
no disputó cinco torneos, así que no puede ser consagrado.
¿Lo son
Cecil Fielder o Mitchell Page? Probablemente también.
Un comité
especial que evaluara caso por caso y un nicho especial, no necesariamente el
mismo que recoge al resto de los consagrados, podrían poner fin a esta deuda,
que es necesario pagar.
Pero hay
otras deudas que el Comité Histórico, con su actual estructura, difícilmente
puede cubrir.
Nuestro
Salón de la Fama y el museo deben recoger la crónica del beisbol en nuestro
país, desde que empezó a jugarse en Caracas y Maracaibo, a finales del siglo
19, hasta hoy día.
Pensando en
eso, nos asalta una angustia: el museo lo hace, pero ¿y dónde está el beisbol
doble A en el Salón de la Fama? ¿La pelota amateur, especialmente esa que
antecedió la creación de la LVBP? ¿No podría diseñarse un modo de reflejar en
el pabellón el innegable impacto que eso tuvo en los orígenes de nuestro
beisbol y en su posterior consolidación, hasta llegar a la fiesta que
disfrutamos hoy?
Claro que
el Comité Histórico puede atender esa situación, está entre sus obligaciones, pero
resulta muy complicado que lo haga en el corto plazo, tal como es su
funcionamiento actual.
Porque
siempre habrá un larguísimo período de unos 90 años en los que hubo diamantes,
pero no Museo del Beisbol. Son demasiadas ex figuras y personajes fundamentales
que merecen homenaje. Es una inconmensurable lista de espera.
Vaya el
ejemplo de los periodistas, para poder abordar otro asunto que merece
consideración: leyendas como Juan Vené y 
Rubén Mijares tienen la trayectoria, la admiración y los méritos para
estar ya en el Salón de la Fama, pero como sólo hay un cupo abierto por
elección, han quedado afuera, al igual que Carlitos González, el Musiú
Lacavalerie, Duilio Di Giácomo, Elbano Castro Pimentel, Arturo Celestino
Álvarez, Foción Serrano, Gerardo Quintero, Rodolfo José Mauriello y tantos,
tantos otros, cuya prosa y relatos nos hicieron aprender y amar el juego.
Deberíamos hoy
estar decidiendo si Alfonso Saer merece entrar ahora o si debe esperar otro
poco, pero incluso alguien con medio siglo de brillante recorrido, como Saer, tendrá
que ser postergado muchos años, quizás décadas, mientras son reconocidos quienes
le antecedieron y también lo merecen.
¿Por qué no
crear un mecanismo transitorio que permita recordar a los grandes importados,
exaltar a las estrellas del amateur y tributar a los comunicadores inolvidables?
Que ocurra como sucedió en la apertura del museo: exaltar a una decena de ellos
de una vez, para acortar los tiempos de quienes siguen entre nosotros.
Eso nos permitirá
que los próximos inmortales reciban en vida tan merecido reconocimiento y
disfruten la alegría del merecido homenaje.
Publicado en El Nacional, el martes 5 de noviembre de 2013.

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