El Emergente

El Emergente

El arte de confeccionar un equipo de pelota

Quieto en primera
por Alfredo Villasmil Franceschi

Lew Ford

Cuando hablamos con
los mánager y directivos sobre cambios de peloteros, idas y venidas, salidas y
paradas, cosas como esas, la respuesta, generalmente es la misma. «Esto es
el beisbol de invierno». Es una letanía que pareciese justificar cualquier
tipo de falencia que un equipo pueda presentar con sus peloteros importados. Es
como si todo se confabulara en contra y aún así salir y hacer el trabajo. Por
eso es tan complicado pronosticar en estos circuitos.

El miércoles, por ejemplo, nos
comentaba Roberto Ferrari que Jean Machí no tiene permiso de San Francisco para
lanzar en Venezuela. Los californianos cuentan con él para el 2015 y quieren
que el derecho descanse. O, por ejemplo, cuando las Águilas recibieron el
telefonazo de los Yanquis mandado a parar a José Pirela. ¿Cómo hacer en estos
casos?

«Se trata de
trabajar mucho durante el receso de temporada», cuenta Ferrari.
«Durante las visita de febrero-marzo a los campos de entrenamiento vamos
hablando con los peloteros, hablamos con un buen número de jugadores. Alrededor
de unos 60 o 70. Uno después va decantando, pero tienes esos teléfoos
guardados, más los agentes, gerentes del Caribes y ahí vas resolviendo».
Todo esto viene a raíz
de cómo los clubes de la pelota criolla resuelven los cambios tan súbitos de
temperamento de algunas organizaciones de Grandes Ligas; o como consiguen
suplentes de un lesionado en tiempo récord.
Los grandeligas
criollos son otro tema. No se sabe quién juega y quién no hasta que no salga la
fatiga extrema, lo mismo sucede con los prospectos. Todo un trabajo de
orfebrería.
«No es
sencillo», comenta Ferrari. «Uno planifica toda la temporada desde
que termina la pasada y asi vas construyendo el equipo, poco a poco».
Magallanes tiene un
calendario exigente en este mes de diciembre. Son 20 partidos de ahora en
adelante, de los cuales más de la mitad serán en la carretera. «Si jugamos
para .500 en la ruta está muy bien», explica Carlos García. «Lo
importante es que mantegamos la constancia y clasifiquemos. No hemos podido
conseguir esa eficiencia que nos hace falta, por eso creo que nos ayudó mucho
este receso del Juego de Estrellas. Es el momento para reflexionar, trazar la
estrategia final y hacer el trabajo».
Ayer Lew Ford fue dado
de baja por los náuticos. El mejor bateador del equipo (.342) no tenía espacio
en la nómina del club. «Para tenerlo en la banca era mejor enviarlo a
casa». ¿Formará esto parte de la planificación? Hay cosas que no se
entienden. Lo enviaron a Dominicana en un cambio con un equipo de aquella liga, a lo Dustin Richardson, porque los valencianos consideran que necesitan, más que todo, un relevista. 
«Creo que es
mejor en estos momentos solidificar el pitcheo», contó el ejecutivo.
«Para este sábado esperamos contar con un relevista intermedio que nos
ayude. Por eso, entre otros factores, tomamos esa decisión».
Enviar a Ford a casa
es un error. Porque salir de un jugador con .420 de OBP, segundo mejor en
anotadas y bases alcanzadas con 20 y 51 respectivamente no se puede cambiar por
ningún relevista. Hay que fabricar carreras y Ford era uno de los artesanos en ese arte, pero cada cabeza, u oficina de un equipo, es un mundo. 
Como todos los
diciembres, la angustia tomará niveles de apoteosis. Serán momentos de
definición, cuando los equipos se jugarán la vida en cada lance. Sobre todos
los que están como el Magallanes, en una constante toma y daca contra sus
vicisitudes.

Listo, se acabó el
juego. 

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