El Emergente

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Zulia, un equipo que lo tuvo todo y terminó con nada

El
Emergente
Por Ignacio
Serrano
Ernesto Mejía, el gran ausente de la 2014-2015

¿Cómo
evaluar la temporada de las Águilas? ¿Fue un claro fracaso, como dice el
resultado?

Es difícil negarlo.
Pese a ocupar las mejores posiciones en la ronda eliminatoria y comandar la
tabla durante ciertas partes de octubre y noviembre, el equipo fue eliminado en
enero y lleva 15 años sin celebrar un título.
La sequía
incluso es mayor que eso. Contando el título de la temporada 1999-2000, Zulia
sólo ha disputado una final en las últimas 20 campañas. Es un exceso para un
club con esa legión de seguidores y con los recursos que potencialmente debería
manejar.
El repaso
de lo hecho desde el alto mando hasta el bullpen, sin embargo, sugiere, grosso modo, que se hizo lo que el guión
exigía antes del inicio.

¿Por qué
esta nueva eliminación, entonces?
Se puede acusar
la ausencia de Ernesto Mejía, Marwin González y José Pirela, quien se lesionó en
enero y ya no pudo aportar.
Con esos
tres a bordo, no habría hecho daño la poca producción de los importados que
llegaron para la segunda mitad, y probablemente habría sido mejor ese average
por debajo de la línea Mendoza que los bates naranjas tuvieron con corredores
en circulación.
Hubo un
acierto en la planificación. Buscaron toleteros adicionales en el extranjero,
sacrificando a Hassán Pena bajo la idea de que tenían relevistas capaces de
cerrar los encuentros. La idea era traer tres o cuatro maderos. Así llegaron
Giovanny Urshela, Mark Minicozzi y Aaron Altherr, y así asumió protagonismo ese
cuerpo de bomberos encabezado por Diego Moreno, Silvino Bracho, Leonel Campos y
Elvis Araujo. Muy bien.
Esa visión
fue exitosa. Lamentablemente, en el deporte ocurren imprevistos y se perdió el
rumbo con las lesiones de Urshela y Minicozzi. Sin ellos, sin Mejía, Marwin y
finalmente sin Pirela, el lineup perdió potencia, a pesar de Ender Inciarte,
Alí Castillo y Freddy Galvis.
Tal vez si
la rotación resiste, las Águilas habrían sobrevivido. El cansancio y las molestias,
sin embargo, terminaron limitando a Yéiper Castillo, Eric Marzec y Wilfredo
Boscán. Cuando más falta hacía, la rotación también se empequeñeció.
¿Y qué
responsabilidad tuvo el alto mando?
El tren
ejecutivo es responsable, obvio, porque tomó las decisiones. Una parte de la
fanaticada ha hecho duros señalamientos, exigiendo cambios. Pero al menos en
esta temporada 2014-2015, la dirección seguida luce la adecuada.
Se buscó a
un manager zuliano, con raíces en la divisa y un presente en las Grandes Ligas;
se contrató una importación directamente responsable del tercer lugar obtenido
en la temporada regular; se dio espacio a jóvenes nativos en el bullpen, el
mejor del torneo; y el cuerpo de abridores tuvo clara huella venezolana.
Es duro que
Henry “Pollito” Rodríguez ayudara a otros equipos y no a los rapaces. Recuperó
su estatus en la LVBP,
lejos de Maracaibo. Y quedan dos tareas que resolver con urgencia: siguen sin
contar con bates experimentados que den real profundidad a la banca, capaces de
cumplir cuando falten los titulares, y siguen teniendo resultados decepcionantes
en el draft de la semifinal, ¿por qué?
Quizás en desatar
esos dos nudos estén la clave y la posibilidad de regresar a la gloria. Y he
allí lo peor: buscando respuestas, deben esperar un año más.
Publicado en El Nacional, el miércoles 21 de enero de 2015.

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