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La asombrosa historia de Breyvic Valera

Este reportaje de Marcos Grunfeld fue publicado acá en diciembre. Lo reproduzco nuevamente, a propósito del premio como Jugador Más Valioso que el pelotero de los Bravos acaba de conseguir, pues vale la pena conocer el sorprendente recorrido de alguien a quien ni siquiera querían firmar


Por Marcos Grunfeld
@BeisbolVenezolano
Breyvic Valera no es un súper prospecto cuyo nombre aparezca
en los listados de MLB Pipeline, ni
ocupa portadas en Baseball América.
Tampoco aparece entre los mejores reclutas de los Cardenales de San Luis, no
recibió un gran bono, como muchos de sus colegas cuando dan el salto al
profesional, y ni siquiera firmó a los 16 años, como usualmente sucede con los
jóvenes latinoamericanos.
El 18 de noviembre, sin embargo, fue protegido en roster de
40 por el elenco de Mike Matheny. Al momento de escribir estas líneas, marchaba
segundo en la lucha por el liderato de bateo del circuito, detrás de José
Tábata, encabezaba a sus colegas en hits conectados y todo después de su uno de
sus mejores desempeños en las menores.


Un alto ejecutivo de los Bravos de Margarita advirtió que él
era protagonista de una gran historia, al saber sobre la tesis de grado que
estamos emprendiendo para la Universidad Católica Andrés Bello con el
documental sobre la carrera de David Peralta, quien también pertenece a la
tropa que dirige Henry Blanco.
“Valera tuvo que dormir varias noches en un estadio de
Montalbán, en Carabobo, mientras intentaba convencer a Enrique Brito, antiguo
scout de los pájaros rojos y ex gerente de los insulares, para que lo firmara”,
advierte el directivo.
El ahora cazatalentos de los Astros de Houston le otorgó un
bono de 5.000 dólares cuando éste ya tenía 18 años, una edad en la que los
novatos latinoamericanos no tienen ya oportunidad alguna, aun cuando son
jóvenes.
Brito entonces dirigía el proyecto RBI Venezuela, un
programa de beisbol menor que es patrocinado por Empresas Polar, en el cual el
segunda base vio acción cuando ya estaba por tirar la toalla.
“O se daba en ese tiempo o tenía que buscar otro rumbo”,
recuerda el infielder.  “Pero se dio lo
que siempre quise. No todos contamos con el desarrollo y talento que otros
gozan. Algunos se desarrollan muy rápido, muchos tienen ese don ser
superestrella a los 16 años. Yo, lastimosamente, no nací con ese don. A esa
edad me criticaban por no tener fuerza, era muy flaquito. Mi único talento era
poner la bola en juego y correr”.
“Un día me vieron los scouts de San Luis y me dijeron que no
tenían cupo, porque ya tenía 18 años”, continuó. “Se me presentó la oportunidad
de representar a Venezuela en RBI, en 2010. Me mantuve allí, jugué muchos
partidos, hubo varios scouts presentes, incluyendo a Brito. Se abrió un cupo y
él me lo dio. Fui muchas veces a un tryout y las cosas no me salían, me
molestaba y pensaba que esto no era para mí. Luego recapacitaba, entraba en razón
y seguía luchando”.
El carabobeño hace constantemente pausas para agradecer al
Señor y a Brito, a quien dice estarle en deuda de por vida. No fue mucha la
atención que captó, después de todo, pues solamente los Mellizos de Minnesota y
los Cardenales mostraban algún un interés en firmarlo. Ellos lo motivaron a
seguir entrenándose y no desfallecer en su misión, la cual ahora está cerca de
cumplir, con la noticia que recibió en noviembre.
“Crecí con mi mamá, nada más, es la que me ha motivado, y
mis entrenadores allá en Montalbán”, relata. “Fueron los únicos creyeron en mí.
Me caí varias veces, no contaba con el apoyo de los scouts, no tenía un agente
que hablara por mí, pero las ganas, el trabajo, el apoyo incondicional de mi
familia me sirvieron para no rendirme, si me caigo me levanto otra vez. No fue
fácil, nunca me rendí, pero lo obtuve y aquí estoy”.
El paleador ambidiestro dejó una línea de producción de
.304/.363/362, disparó 19 dobles, anotó 48 carreras y recibió 40 boletos, la
misma cantidad de ponches que le propinaron. Esos números representan su
desempeño entre Doble A y Triple A. En esta última dejó .341 de promedio, la
undécima mejor cifra entre los bateadores de la Liga de la Costa del Pacífico
con al menos 150 turnos en 2016.
“San Luis es un equipo bastante competitivo, todos juegan
duro”, dice. “Ellos me han exigido darle más fuerte a la pelota, dar más dobles
y en eso me he enfocado este año y no solo en poner la bola en juego o correr.
Yo no había dado tantos dobles como este año. Creo que ellos vieron eso y por
eso me están dando la oportunidad”.
Hace un mes, finalmente, recibió una afortunada llamada,
entonces era Gustavo Vásquez, su representante.
“Mi agente ha estado conmigo en todo momento, ha estado
conmigo en buenos y malos momentos”, cuenta. “Eso es lo que la mayoría de los
peloteros buscamos, no tanto lo material sino alguien que nos apoye. Él me dio
la noticia que ya estaba protegido en roster, fue lo que siempre quise, esperar
mi momento que me dieran la oportunidad. Luego el equipo me mandó un mensaje.
He estado con ellos siete años y saben todo lo que yo he pasado para llegar
hasta acá”.
Valera nunca se destacó entre los prospectos ni formó parte
de los titulares pero, quién quita, ya el año que viene podría ocupar un lugar
en las portadas de periódicos anunciando su ascenso a las grandes ligas.
Ese es su mayor deseo para el 2017.
“Siempre sigo dando lo mejor, el trabajo lo dirá todo y el
tiempo dirá si merezco o no la oportunidad”, sentencia.
La Frase:
“De tantos tropiezos que tuve nunca me imaginé estar aquí y
ser parte importante de un equipo. Nunca me lo imaginé”.
BREYVIC VALERA
Marcos Grunfeld

One thought on “La asombrosa historia de Breyvic Valera

  1. son personas que luchan hasta conseguir lo que buscan y lo logran porque nada es regalado esta hay por sus meritos y esfuerzo TE DESEO LO MEJOR Y DIOS QUIERA ESTE AÑO TE CONVIERTAS EN UN GRANDES LIGAS TE LO MERECES

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