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Mariano Rivera no olvida su casi desconocido paso por la LVBP

El nuevo integrante
del Salón de la Fama de Cooperstown fue el gran protagonista local en el inicio
de la Serie del Caribe, que se disputa en su honor y en su tierra natal, Panamá
Ignacio Serrano
El-Nacional.com
PANAMÁ
Es el pitcher con más salvados en las Grandes Ligas, el
dueño de la mejor efectividad ajustada de todos los tiempos y, desde el mes
pasado, el único integrante del Salón de la Fama de Cooperstown electo
unánimemente. Sin embargo, da las gracias a los periodistas después de responder
cada pregunta, se somete pacientemente al acoso de los medios de comunicación y
de los aficionados que buscan una firma o una foto, y cuando está en público no
deja de sonreír.
Mariano Rivera es la figura principal en la Serie del Caribe
que se disputa en su tierra natal, Panamá, y el lunes hizo el lanzamiento
ceremonial, para redondear un homenaje que ocurre semanas después de su
inmortalización.
Todavía se ve fuerte, aunque hace cinco años colgó los
spikes. Y en todo momento vincula sus palabras y sus actos con la motivación que,
dice, le mueve cada día: Dios.
“Quisiera ser reconocido como el hombre que dio todo por el
deporte, por su país, por su gente”, señaló el estadio Rod Carew. “Ser
reconocido como alguien que gastó todas sus fuerzas para dar gracias a Dios por
haber hecho lo que hizo. Quisiera que me reconocieran como alguien que dio lo
mejor para los otros. Gracias”.
Fueron 19 campañas con los Yanquis de Nueva York, la organización
más ganadora en el beisbol profesional. Sus 652 juegos salvados, su éxito en
postemporadas, su dominio en la Serie Mundial, sin embargo, no dejaron en él la
huella de la arrogancia. Habla con gratitud de su origen humilde en Puerto
Caimito y agradece al Señor que le llevara a los diamantes, no por otro camino.
“Debemos desear separarnos de las cosas malas y buscar las
cosas buenas”, advirtió. “Pero eso viene de nosotros. Si no viene de nosotros,
nunca lo vamos a lograr. Yo quería ser futbolista y Dios me metió en el
beisbol. Pero fui lo que fui, porque lo decidí así, porque mi mentalidad era
hacer lo mejor. Y me aparté de todas las cosas malas”.
Ese largo recorrido hasta las Mayores y Cooperstown, donde
entrará a mediados de año con el resto de la promoción de 2019, se corona junto
a otro latino, el puertorriqueño Edgar Martínez: “El bateador más difícil al
que enfrenté en mi carrera”.
“Siempre que jugué con los Yanquis, representaba a Panamá”,
apuntó. Y tiene un orgullo especial, entre tantos otros: haber utilizado el
mismo número del gran Jackie Robinson. “Me siento feliz de ser el último
pelotero en haber usado en las Grandes Ligas el número 42 que él llevo”.
También recordó su paso por Venezuela, un capítulo curioso
que muchos desconocen, que ocurrió cuando era un prospecto y contaba 22 años de
edad, en 1991, para sacar apenas tres outs.
“Los Tigres de Aragua me dieron la oportunidad de jugar
allá, aunque lastimosamente sólo pude tirar una entrada, porque me lesioné”,
relató. “Trataron de mantenerme, a ver si me recuperaba, pero no pude hacerlo.
Debí regresar a Panamá, para luego salir a Estados Unidos, a unos exámenes
físicos, y tuve una operación en 1992”.
“El tiempo que estuve en Venezuela me encantó”, dijo, sin embargo.
“Fue bastante especial, porque pude ver un beisbol diferente, había grandeligas
participando con nosotros. Mi esposa y yo acabábamos de casarnos y disfrutamos
mucho poder compartir la experiencia. Siempre le doy gracias a Dios por haber estado
en Venezuela”.

Publicado en El-Nacional.com, el martes 5 de febrero de 2019.

Ignacio Serrano

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