El Emergente

El Emergente

De Biogénesis al Caribe

El
Emergente
Por Ignacio
Serrano

¿Queda
cerrado el caso Biogénesis con la condena que esta semana ha recibido su
creador Anthony Bosch?

¿Hasta dónde
se extendieron los tentáculos de la clínica ilegal? Y peor aún, ¿cuántas
iniciativas como Biogénesis persisten?
Bosch se
había declarado culpable de distribuir ilegalmente testosterona y otras
sustancias dopantes, el año pasado. La sentencia a cuatro años de prisión y
tres más en libertad condicional era casi una formalidad; restaba saber si el
juez sería duro con él o si, en cambio, le trataría con suavidad, por haber
colaborado en el proceso.
Privó lo
primero. El falso galeno estalló en llanto cuando escuchó la condena. Pero una
vez enjugadas sus lágrimas, queda la desolación de haber conocido que el lado
más oscuro de Biogénesis no fue el escándalo de Alex Rodríguez o Ryan Braun,
sino el haber involucrado a atletas amateurs, universitarios y colegiales,
incluso menores de edad.

He aquí el
punto central, la razón mayor de la lucha contra el uso de sustancias ilícitas
para el mejoramiento artificial del rendimiento deportivo: defender la salud de
los atletas.
La batalla
contra el dopaje puede ser vista como una cruzada por el juego limpio y muchas
otras cosas. Pero todo ese andamiaje construido a partir de las iniciativas del
Comité Olímpico Internacional y las federaciones deportivas se sostiene sobre
la base de que los deportistas no son gladiadores, cuya salud y longevidad
importan poco, en cuanto den entretenimiento a la masa.
A-Rod,
Braun, Barry Bonds y todos aquellos que han buscado más récords, más dinero,
más notoriedad, son responsables de sus decisiones. Puede que en el futuro sus
organismos sufran secuelas graves, puede que no.
Pero ¿qué
hay de los jóvenes universitarios que siguieron el ejemplo? ¿Qué hay con esos
adolescentes que reciben la recomendación de representantes desalmados, que los
hay, con el argumento de que algunas inyecciones y mucho ejercicio físico
redundarán en un mayor bono para firmar en el beisbol profesional?
El dopaje volvió
a ser tema de conversación en Venezuela por estos días, debido a la aparente
decisión de la LVBP de no dar a conocer la identidad de esa decena de jugadores
que resultó positivo en los controles realizados durante la temporada recién
finalizada.
La
discusión planteada aquí tiene que ir más allá de lo ya estipulado por el
propio reglamento que se ha dado la liga, donde queda claro que el último paso en
el proceso es publicar los nombres de los transgresores. Ocultarlos sería también
una transgresión.
Bosch se ha
encargado de recordarnos ese mar de fondo: esta es una industria que mueve
miles de dólares y está manejada por personas sin ética, como él, a quienes únicamente
importa ganar más dinero, así sea a costa del bienestar de menores de edad.
Rodríguez
espera haber pasado la página con la carta manuscrita en la que pidió perdón a
los aficionados. La repuesta de la gente y la prensa estadounidense no han
sido, hasta ahora, las que él esperaba.
Pero más allá
de su caso en particular, el epílogo de esta historia debe recordarnos que,
desde la MLB hasta la LVBP, terminando en esos muchachos que sueñan con jugar
pelota, todo lo que no sea una política de cero tolerancia sirve para ayudar a
quienes impulsan la industria del dopaje. Incluso en nuestra pelota.
Publicado en El Nacional, el viernes 20 de febrero de 2015.

One thought on “De Biogénesis al Caribe

  1. Esto de no publicar los nombres se complementa con otro punto de estas sanciones: que aun cumpliéndolas no se cumplan. Me explico: suspendieron a Pedro Pérez, digamos por 20 juegos, pero igual el hombre iba a reportarae en diciembre. Ergo, nunca se sabrá si estuvo suspendido

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