El Emergente

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El beneficio de la duda

Quieto en primera
por Alfredo Villasmil Franceschi

La idea es que sempre haya gente 
Algunos colegas
comenzaron a caerme encima por el hecho de haber escrito en Twitter que
esgrimir que el sexto clasificado solamente es un argumento pobre implicaba, según
ellos, que a mí me gustaba el nuevo formato de la Lvbp. Creo que ambos ignoran
una regla elemental  del debate como
método académico de discusión: el contraste de idea para la compleción de un
argumento. Debatir se basa en dar a conocer y dejar colar las posturas, convicciones
y argumentos funcionales de una idea para poder llegar así a una argumentación
más solida.
El adverbio utilizado fue SOLAMENTE, así lo pongo, en
mayúsculas. Y es así, ex profeso. Decir es “que clasifican seis de ocho”, y
listo, no es suficiente para estar en contra de un nuevo formato. Debes ir más
allá en la exposición de ideas, no pararte allí. 

Sí, es verdad, desde mi punto de
vista —hablo de la deportividad—, es malo, casi una contradicción, que
clasifiquen seis de ocho equipos, pero hasta que vino la expansión en la 1991-92,
clasificaban cuatro de seis ¿eso no era un exabrupto? ¡Claro que lo era!, pero
a todo el mundo le gustaban las semifinales 1-4, 2-3. Nadie criticaba eso.
Ahora sí lo critican.
Me parece más lógico argumentar que el nuevo formato de la
liga no es digerible ni apetecible porque, además de que clasifican seis se
establece un absurdo sistema de puntos, donde no se premia el triunfo. ¿Por qué
ocho al primer lugar y no 20 o 30 o 100? ¡Pues porque sí! Allí sí estaría
completa la argumentación y la solidez del mismo sería casi irrefutable. Desde
el punto de vista deportivo, claro está.
Uno como periodista y ductor, en pequeño grado, de la
opinión pública en ciertos temas, debe sentarse a escuchar los argumentos del
otro. El discurso de nutre de diversos elementos, no solos de los propios, y
gracias a esa se vuelve nutritivo. Esa es una de las razones por las cuales hay
que entender, o por lo menos escuchar, las ideas de la contraparte. El ser
humano siempre ha sido reticente a los cambios. Es propio de la naturaleza
humana temblar ante lo imprevisto y paralizarse frente a lo incierto, pero
también es verdad que no hay una mejor manera que aprender que la del ensayo y
el error.
Los ocho dueños de equipo decidieron, por mayoría simple,
una nueva manera de jugar el torneo. Ahora serán 70 juegos por equipo y dos
tandas de semifinales, más un sistema de puntos. Esa es la letra seca y pura de
la regla. Dentro de toda esta barahúnda hay puntos positivos. Primero, se
vuelve a un calendario de número par. Eso de jugar 63 partidos por torneo era
ridículo. Sobre todo porque la paridad entre ser visitante y home club no
existía. Ahora serán 35-35. Esto implica más juegos para los fanáticos y más
ingreso por taquilla y publicidad para los equipos.
Muchos olvidan que uno de los fines primerísimos de la
pelota profesional es el lucro. Se monta el espectáculo para ganar dinero. Los
peloteros no son jugadores in stricto
sensu
son trabajadores en el sentido real del término, pues le pagan un
salario por determinada actividad. Así que desde ese punto de vista, el nuevo
formato le dará más dinero a las arcas de los equipos. Las semifinales directas
implican más dinero para los equipos, porque siempre estarán llenas las
tribunas. Y nunca habrá una pérdida de interés.
Ahora, deportivamente no tiene sentido ese de seis
clasificados, así como tampoco el sistema de puntos. Más lógico es, si quieres
que clasifiquen seis, que sea por récord de ganados y perdidos y listo.
Creo que es mejor un torneo donde clasifican cuatro, con
semifinales y final que este nuevo enredo. Cuatro clasificados haría,
inclusive, que se pudieron jugar más en la ronda eliminatoria. Claro, la
emoción mermaría temprano porque habría más eliminados.
Soy de los que aman la ronda de todos contra todos. Me
parecen mejores que la series directas, pero con cuatro, doce juegos en total.
A mí esto de meter seis en la postemporada me parece, deportivamente hablando,
claro está, muy malo.
Ahora ¿qué pasará con todos aquellos que nos opusimos al
nuevo formato si resulta ser un exitazo desde todo punto de vista? ¿Tendremos
el coraje de decir que nos equivocamos? Yo lo haré, como siempre, y por
escrito. Por eso es mejor esperar y darle a la Lvbp el beneficio de la duda.

Listo, se acabó el juego. 

2 thoughts on “El beneficio de la duda

  1. Como usted mismo lo dijo puede que económicamente se aun exitazo, pero deportivamente seguirá siendo mediocre clasificar 6 de 8 equipos y un mejor perdedor, esto es un hecho inobjetable clasificar el 75 % de los equipos es una aberración deportivamente hablando y que un equipo que perdió en la postemporada tenga la misma posibilidad que 3 que ganaron peor aún.
    En 1991 cuando clasificaban 4 de 6 nuestro béisbol estaba años luz de ser lo que es hoy en día y se necesitaban 4 para jugar una semi-final, no es lo mismo jugar una semifinal que existe desde tiempos muy remotos, a clasificar 6 equipos para jugar a un experimento meramente económico.
    Finalmente esto es un negocio peor como en todo negocio abra algunos que salen favorecidos y otros que no, es injusto premiar a equipos con bajo rendimiento en detrimento de otros que hicieron mejor las cosas, pero nunca se sabe de qué lado se va estar. Un año puedes llegar primero y salir perjudicado y el otro año llegar sexto y salir favorecido.
    Otro punto que me parece interesante es que equipos como Caracas y Magallanes pudieran verse favorecidos al ser enfrentamiento directos lo digo por el hecho de contar con mayor respaldo de sus aficiones, mayor musculo financiero para traer importados de última hora y por la tradición que ello representa, aunque siendo sincero esto último pareciera cada día pesar menos en el béisbol moderno.
    En teoría es más fácil suponer a unos leones o navegantes llegando con record negativo y recuperándose en series directa que ha cualquiera de los otros equipos de la liga.

  2. Excelente análisis, es evidente como bien expresas que los seres humanos somos reacios a los cambios, pero eso no implica que en el camino vayamos cambiando de parecer mediante veamos los cambios si son positivos. me parece excelente la idea de apliar el calendario a 70 juegos ya que esto le dará mayo emoción a los fanaticos, pero eso de llevar el calendario por puntos desvirtúa el deporte, te lo digo yo con base donde un tonero de sofboll donde paticipo implementa este mecanismo y no funciona ya que pasa el que tenga mas puntos y no el que ganó o perdió más juegos. como dices quedará el beneficio de la duda esperando que este experimento de algún resultado al final del mismo. un abrazo y felicitaciones por tan nutrido blog donde podemos opinar del deporte que nos apasiona. Moisés Leon twitter @Mleon1187 ¡saludos!

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