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La otra invasión cubana

El beisbol
venezolano revive sus viejos amores con la pelota de Cuba. Peloteros nacidos en
la isla son aplaudidos hoy en la LVBP. Lo viven con alegría y un dejo de
nostalgia

Por Ignacio
Serrano

Miami. Diario Las Américas

Félix Pérez
llegó a la primera base y saludó a Rangel Ravelo, el inicialista rival. Sobre
el montículo estaba Yoanner Negrín. En el plato, ya con el bate en sus manos, esperaba
Henry Urrutia.


“Me di
cuenta en ese momento y se lo dije a Ravelo”, rió Pérez. “Parecía que estábamos
jugando en Cuba”.


Los cuatro peloteros
nacieron en la isla. También Rubi Silva, que patrullaba los jardines del
estadio Universitario, alerta ante la posibilidad de un tablazo de Urrutia.


El encuentro
entre los Leones del Caracas y los Cardenales de Lara, el lunes 12 de octubre, fue una
muestra más de cómo los peloteros cubanos han poblado últimamente la Liga
Venezolana de Beisbol Profesional.



Ya siete se
han estrenado en la temporada 2015-2016, que acaba de comenzar. Además de aquellos
cuatro, lo hicieron Ronnier Mustelier con los Tiburones de La Guaira, Miguel
González con las Águilas del Zulia y Hassan Pena con los Navegantes del
Magallanes.


Vienen más
en camino. Acaba de firmar Adonis García, una estrella magallanera desde que
llegó a Venezuela en busca de un contrato en el beisbol profesional, hace casi
un lustro. Y otros varios procedentes de la Florida traen consigo la raíz y el acento
de sus padres.


En un
circuito donde actúan peloteros de Panamá, Colombia, Japón, Brasil, Canadá y
Estados Unidos, Cuba posee la legión extranjera más grande, después de la tropa
estadounidense.


Es la última
invasión cubana.
El origen de todo
Ya en los
años 60, con la llegada de Fidel Castro al poder y la desaparición del
profesionalismo en la isla, una brillante generación de peloteros se repartió en
el Caribe.


Muchos
dejaron huella perenne. Luis Tiant logró un sitial en el Salón de la Fama del
Beisbol en Venezuela. También Diego Seguí, que tiene la segunda cantidad más
alta de victorias para un lanzador en la historia de la LVBP.


José
Tartabull, Paulino Casanova, José Cardenal y tantos otros más continuaron sus carreras
en el país suramericano, convirtiéndose en figuras veneradas.


“Fueron
tantos y con tanta calidad, que contribuyeron de manera importante con la primera
expansión de la liga”, aseguró Javier González, historiador, autor junto a
Carlos Figueroa Ruiz del libro Venezuela
y Cuba, 80 años de rivalidad beisbolera
.


Muchos
adoptaron como propia la nueva tierra. Aurelio Monteagudo, el más célebre,
lanzó en las mayores primero como cubano y posteriormente como venezolano. Es
grandeliga en dos expediciones diferentes.


El clima,
la música, el desenvuelto modo de ser de los locales, ayudaron y siguen
ayudando a hacer la transición.


“El beisbol
en Venezuela, en Dominicana y en México es caliente, como el de Cuba”, aseguró
Silva.


“Este es un
beisbol rentado, profesional”, agregó Urrutia. “El beisbol en Cuba está más
politizado, porque es del estado. Pero en términos puramente beisbolísticos, me
gusta mucho la pelota en Venezuela, porque es muy parecida, por la pasión, la
emoción. El pelotero se desvive por lo que hace. Y los fanáticos, igualmente”.


Esta
invasión, como aquella de los años 60, tiene antecedentes en el origen mismo de
este deporte en la tierra de Miguel Cabrera.


“Eran
cubanos cuatro de los pioneros que por primera vez empiezan a jugar beisbol en
Caracas, en 1895”, rememoró González. “Nuestro beisbol ayudó a recaudar dinero
para apoyar las causas independentistas de Cuba y Puerto Rico. Y el cubano Emérito
Argudín fue la primera persona en el país que tradujo las reglas al castellano,
y el primero en editar una publicación especializada, que se llamó Base Ball”.


Los tiempos
fundacionales dieron paso a la pelota semi profesional y a la  Primera División de los años 20, 30 y 40.
Astros legendarios, como Manuel “Cocaína” García y Martín Dihigo, dieron realce
a esa época.


“Cocaína” incluso
se nacionalizó y vivió en el puerto de La Guaira hasta sus últimos días. Dihigo
regresó, ya retirado, para ser el primer manager de los Leones del Caracas.


“Nuestros
antepasados son nuestro orgullo, como lo es el saber que fueron ídolos no sólo en
el beisbol cubano, sino internacionalmente”, subrayó Urrutia.
Competencia y nostalgia
Al menos
135 jugadores nacidos en la isla han jugado en la LVBP desde su creación, hace
70 años.


“Para mí, el
beisbol venezolano está en el tope de toda Latinoamérica”, afirmó Pérez. “He podido
jugar en todas las ligas del Caribe. Además, el beisbol cubano ha perdido nivel.
Han salido muchos peloteros con calidad y eso lo puedes ver internacionalmente:
ya Cuba no es ese campeón olímpico o mundial que era antes”.


“Ha decaído
en el pitcheo, pero siempre hay chicos con un tremendo potencial”, intervino
Ravelo. “Lo que falta es que el país se abra, para que lo puedan demostrar”.


Los peloteros
antillanos no ocultan su nostalgia por lo que dejaron atrás y el sueño que
muchos todavía no pueden compartir.


Urrutia se
encontró en la ciudad de Puerto La Cruz con un tío a quien no veía desde hacía
seis años, de paso en misión por esa urbe, como médico deportivo.


Silva
recuerda cómo coincidieron hasta 14 compatriotas en la organización de los Cachorros,
lo que les sirvió de apoyo y ayuda para sobrellevar la distancia.


“La gran
mayoría nos conocemos, porque allá jugamos en la Serie Nacional”, apuntó
Urrutia. “Pero la realidad es que existe un vínculo, aunque no nos conozcamos. Se
crea una relación única”.


Ese vínculo
nace de la particular forma en que se inician sus carreras en el campo rentado.


“El cubano
muchas veces tiene que bregar muy duro para salir a jugar beisbol profesional”,
precisó Pérez. “Diariamente salen cinco o seis peloteros en lancha, arriesgando
la vida. No es fácil. Muchos fallecen. Otros triunfan. Todos quieren jugar
beisbol profesional y triunfar. Pero no es fácil”.


La afición
en la LVBP aplaude a los miembros de esta nueva invasión cubana, ajena a veces
a esas vicisitudes, que van desde la lejanía hasta la mesa; no es lo mismo comer
una venezolanísima arepa de pernil que un arroz con puerco y habichuelas.


“Pero el
cubano está preparado para pasar trabajo”, sonrió Pérez. “Y nos encanta hacer
lo que hacemos”.
Una cifra
Al menos
135 jugadores nacidos en la isla han jugado en la LVBP desde su creación, hace
70 años. Sólo Estados Unidos y República Dominicana han tenido más representantes
entre los importados del circuito
Una frase
“Con el
favor de Dios, algún día todos podremos ir a jugar a Cuba, y los peloteros cubanos
podrán ir a jugar a cualquier otro país del mundo. Están cambiando algunas
cosas allá. Ojalá lo pueda ver”
Rubi Silva
PELOTERO
PROFESIONAL
Un dato
Héctor
Martínez fue un grandeliga cubano. Actuó en la MLB hace medio siglo. También
jugó en la LVBP y casó con una venezolana. Terminó participando como criollo en
la pelota del país suramericano, aunque ya no regresó a las mayores después de
eso. Es otro símbolo de la unión beisbolera entre ambos países

Publicado en Miami por el Diario Las Américas, el lunes 19 de octubre de 2015. Revisa aquí el original.

5 thoughts on “La otra invasión cubana

  1. Solo un detalle, en el juego en Puerto La Cruz coincidieron 5 cubanos (Pérez, Ravelo, Negrin Urrutia y Silva) más Mustelier, González y Peña son 8 actualmente. Y con Adonis Garcia serian 9 en total.

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