El Emergente. Las más grandes remontadas en nuestra pelota

Fecha:

El jonrón de Eduardo Escobar el domingo me hizo recordar dos episodios inolvidables en la historia de la LVBP, ocurridos para decidir finales. Hoy los revivo en esta columna
Pompryo Davalillo
12 de
febrero de 1967.
Era un domingo esplendente en Caracas. El estadio
Universitario comenzó a llenarse muy temprano, porque se jugaba a las 11:30 am.
Tiburones y Leones se preparaban para el quinto y último juego de la final.
Afuera, el
olor a pinchos y los vendedores de naranjas. Adentro, dos inmortales de nuestro
beisbol, listos para el duelo: Roberto Muñoz, por los escualos, y Luis
Peñalver, por los melenudos. Ambos tienen una estatuilla en el Salón de la Fama
de Valencia.
Se
vendieron más de 26.000 boletos. “Roberto estaba duro”, recuerda Javier
González, historiador y escritor. “Él lanzaba por encima de las 93, 94 millas
por hora y se sentía muy fuerte, según lo que me contó después”.
La Guaira
ganaba 7 por 0 en la alta del quinto. Pero uno de los coaches de los felinos era
el más entrañable y maravilloso ladino que ha dado nuestro beisbol: Pompeyo
Davalillo.
“Hay que
sacar a Muñoz del juego”, dijo Pompeyo. “Si lo sacamos, ganamos”.


González es
biógrafo de Davalillo y éste no tuvo empacho en confesar la treta: “Le mandó a
dar un bolazo”, recordó el cronista. “En ese tiempo, los pitchers todavía
bateaban. Empezaron a gritarle de todo, para sacarlo de concentración. Le
demoraban el juego, para enfriarle el brazo. Pero el pelotazo fue crucial.
Después de eso, Roberto ya no fue el mismo”.
Lo que
siguió a continuación fue una de las remontadas más notables en la historia de
nuestra pelota. Caracas marcó cuatro en la baja del quinto y fue a batear con
la pizarra 8 por 4 en el sexto.
Muñoz se
fue a las duchas con el empate en circulación. Graciliano Parra tomó la pelota
y, cuando los capitalinos llenaron las bases, el cubano Paulino Casanova fue al
plato con la confianza de los predestinados.
El estacazo
salió del parque en medio de un delirio colectivo. Un grand slam que volteó el
marcador y sentenció la victoria que le dio el título a los Leones, que pisaron
el plato 11 veces en ese inning y a la postre se impusieron 16 por 9. 
“Quizás
haya sido el juego más espectacular en la historia de la liga”, asegura
González. “Hubo grandes jugadas, mucha estrategia”. Y un tablazo decisivo para concretar
una remontada improbable.
28 de enero
de 2007.
Era de noche en Maracay. Magallanes ganaba 10 por 3 al Aragua ese
domingo, en un estadio José Pérez Colmenares que se había ido vaciando debido a
la ventaja de los turcos.
También era
el quinto choque de la final y también sería el último, aunque nadie lo
presentía en ese instante, mientras los turcos buscaban tres outs en el noveno
para llevarse la serie a Valencia.
Cuatro
lanzadores usó el manager Alfredo Pedrique. Ninguno pudo con la tarea. El
descontrol y los batazos de los Tigres demolieron a los Navegantes,
literalmente. La ofensiva rayada y una sangría de cinco bases por bolas
permitieron darle la vuelta a la batería y dejaron lista la escena para que
Alex Romero fuera al plato con tres hombres en circulación, dos outs y la
pizarra 10 por 8.
Entonces Romero
largó su triple al right center, Goyito Martínez se zambulló de cabeza en el
plato y llegó la victoria imposible, el bicampeonato para aquellos bengalíes.
“Quedé mudo
por tres minutos, después de la celebración”, recuerda hoy Alex Núñez, uno de
los que tomó boleto y pisó el home en plena remontada. “Me quedé sin aliento,
sentado en mi locker, con la vista perdida. Pensé que me había dado algo. Es el
inning más fabuloso que se ha jugado en nuestro beisbol”.
26 de enero
de 2014.
El jonrón de Eduardo Escobar en el Chico Carrasquel terminó con un
resultado menos empinado que aquellos, pero no menos emocionante. Quizás algún
día recordaremos el triunfo de los Caribes sobre los Navegantes como uno de los
encuentros más emocionantes en la historia de nuestro beisbol.
También fue
domingo y la noche se encendió con fuegos artificiales. Pero los dos episodios
que aquí recordamos tuvieron una grandeza inigualable: fueron el colofón de
temporada para un equipo campeón.
Publicado en El Nacional, el miércoles 29 de enero de 2014.
Ignacio Serrano
Ignacio Serranohttps://elemergente.com/
Soy periodista y actor, y escribo sobre beisbol desde 1985. Durante 33 años fui pasante, reportero y columnista en El Nacional, ESPN y MLB.com, y ahora dirijo ElEmergente.com. También soy comentarista en el circuito radial de Cardenales de Lara y Televen. Premios Antonio Arráiz, Otero Vizcarrondo y Nacional de Periodismo.

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