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El cuento del perro que fue safe en tercera base y todos los pitchers ambidiestros

HISTORIAS DEL DIAMANTE
Por Joaquín Villamizar Baptista

Hoy vamos a hablar de cuando un perro corrió con un jugador
de beisbol a una base y ambos fueron sentenciados safe. Y también hablaremos de
los bigleaguers que han lanzado con ambos brazos.

Transcurría el año 1941 y 1.522 fanáticos ocupaban las
tribunas del estadio de Charlotte, Carolina del Norte, la tarde de un domingo
de julio, en un juego de la Piedmont League (circuito Triple A, que funcionó
desde 1920 hasta 1955). Jugaban los Avispones de Charlotte y el equipo de Richmond.
Con los Avispones, el club local, jugaba el joven cubano Roberto Ortiz, de 26
años de edad. Era un pitcher descontrolado convertido en rightfielder, gracias
a su gran poder al bate.

Con estatura de 1,93 metros y 91 kilogramos de peso, estaba
ya ese gigantón listo para llegar a las Grandes Ligas con los Senadores de
Washington. Lo apodaban, “El Guajirote”.
Como Roberto hablaba poco inglés, se sentía muy sólo y por
eso recogió un día a un triste perrito callejero de asquerosa pelambre amarilla
y con una pata trasera lesionada. Lo puso en manos de veterinarios que lo
sanaron raudamente, y se convirtió en el animalito más alegre e inquieto de la
ciudad, inseparable compañía del cubano, quien lo llamó, “Yellow Dog”.
El manager y los demás jugadores lo complacieron cuando les
pidió les permitieran hacer los viajes del equipo con su mascota. Pronto,
Yellow Dog se convirtió en el gran amigo de todos, a quienes divertía en los
viajes en el autobús y en el estadio, antes y después de cada juego.
Roberto lo adiestró para irse debajo de las tribunas, cerca
del dugout de los Avispones, tan pronto como cantaban playball. Y allí permanecía
durante toda la acción, a excepción de cuando el público gritaba y aplaudía,
porque entonces, sin que nadie lo hubiese enseñado, entraba al terreno,
aparentemente feliz, se paraba en las patas traseras durante unos segundos,
viendo a los fanáticos y regresaba alegre a su lugar.
Aquella tarde, el equipo Redmond llegó al noveno inning
ganando 3-2. Y los dos primeros bateadores de los Avispones en la segunda entrada
de ese capítulo fueron out. Siguió una base por bolas y le tocó a Ortiz batear,
a un out de la derrota, pero con la carrera del empate en primera. En cuenta de
0-2, Roberto conectó una línea hacia la esquina del right field, por lo que
pasó por primera rumbo a segunda, mientras el otro corredor llegaba al home,
para igualar la pizarra. Cuando Yellow Dog escuchó el escándalo de voces y
aplausos, salió al campo. Ya Roberto iba cercano a la segunda almohadilla. El
perro corrió hacia su amo e hicieron juntos el recorrido a la tercera
almohadilla. Roberto se lanzó en slide. Yellow Dog también. Increíble e
inexplicablemente, el umpire de tercera ¡sentenció safe dos veces! Poco
después, Ortiz anotó la carrera de la victoria. Pero lo hizo él solo, ya que al
perro lo habían sacado del campo.
Al día siguiente, el diario “Charlotte News”, en el sitio
del boxscore, en donde aparecen los pinch runners, publicó: “Yellow Dog corrió
junto a Ortiz en el noveno y ambos fueron safe”.
Roberto, junto con su perro, fue subido al equipo grande el
6 de septiembre de ese año de 1941 y apareció en 213 juegos durante 6
temporadas, entre 1941 y 1950, excepto las de 1945, 1946, 1947 y 1948, porque
fue de los inelegibles por irse a la Liga Mexicana, que entonces manejaba don
Jorge Pasquel.
En las Mayores, Roberto bateó para .255, con 8 jonrones y 78
empujadas. “El Guajirote”, murió en Miami, el 15 de septiembre de 1971, a los
56 años de edad.

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Ahora vamos con los pitchers que han lanzado a la zurda y a la
derecha. El periodista e historiador, Juan Vené cuenta que durante una sesión
de entrenamientos, cuando ese viejo sabio del beisbol que era Pompeyo Davalillo
era manager del equipo Doble A de la Universidad Central de Venezuela, le
escuchó aconsejar a un joven derecho que deseaba hacerse ambidiestro al bate: “¡Mira
muchacho… aprender a batear bien de un lado del home es difícil, imagínate
batear de los dos lados!”.
Ahora, ¡si se trataba de lanzar a la zurda y a la derecha,
la dificultad es mucho mayor!
Ha existido más de uno que lo ha intentado, incluso en
Grandes Ligas. El primero en lanzar con los dos brazos allá arriba fue Tom
Mullane, un derecho natural, quien el 18 de julio de 1882, con los Eclipses de
Louisville (de la American Association, por entonces una Liga Grande) utilizó
sus dos brazos. Se cambiaba y lanzaba a la zurda frente a los bateadores zurdos.
Lo hizo en un juego que perdió en Baltimore 9-8. Y 11 años después, lanzando
para los Orioles, que entonces pertenecían a la Liga Nacional, tiró con la
zurda el noveno inning en el juego, el 14 de julio de 1893, en otra derrota, 10-2,
esta vez contra los Colts (hoy Cachorros) de Chicago, que estaban de visita.
Mullane permaneció en la Mayores 13 años y terminó con
récord de 284-220, con 3.05 de efectividad, incluidas 5 temporadas consecutivas
de 30 o más juegos ganados, entre 1882 y 1887.
Algunos, en forma errada han escrito fantasías como: “Tony
Mullane lanzó a la zurda y a la derecha para 8 equipos de Grandes Ligas, entre
1881 y 1894. Se cambiaba a menudo para confundir a los bateadores y así ganó
284 encuentros”. Es decir, como si lo hiciera todos los días. Pero el error
proviene de “La Enciclopedia del Beisbol”, que señala simplemente que lanzaba a
la zurda y a la derecha, por lo que 
“algunos” suponen que lo hacía todos los días.
El segundo bigleaguer en lanzar con las dos manos fue Larry
Corcoran, con los Chicago White Sox Stockings, frente a los Bisontes de
Buffalo, en la Liga Nacional, el 16 de julio de 1884. Corcoran se cambió para
lanzar a la zurda ese día ya que le había salido una ampolla en el dedo índice
de la mano diestra. Por fin, después del cuarto inning, fue enviado a jugar en
el short stop y resultó el pitcher derrotado, con final de 20-9.
Elton Chamberlain también tiró con las dos manos. Ocurrió el
9 de mayo de 1888, con los Coroneles de Louisville frente a los Cowboys de
Kansas City, en la época de la American Association. No tuvo decisión.

El 25 de septiembre de 1995 (ya en nuestra era), Greg
Harris, con 39 años de edad, defendiendo a los Expos de Montreal, lanzó frente
a los Rojos de Cincinnati como derecho y zurdo a la vez en juego durante su
última campaña como bigleaguer. Lo hizo en el noveno inning. Se enfrentó a cuatro
bateadores (dos a la zurda y dos a la derecha), regaló una base por bolas, sacó
tres outs con rollings al infield y logró colgar el cero.
Antes, cuando estaba con los Medias Rojas de Boston, quiso
hacer lo mismo, pero su manager no lo dejó. Harris utilizaba un guante con 6
dedos, que le permitía cambiárselo de una mano a otra.
Por último, la regla para los lanzadores a las dos manos es
que puede cambiar de mano antes de iniciar la acción frente a cada bateador,
pero no se lo permiten después que ya el bateador tiene alguna cuenta de bolas
o strikes. Así le ha tocado hacerlo a Pat Vendite, que se mostró en la LVBP y
ahora en las Grandes Ligas. 
Es historia, amigos.
Joaquín Villamizar

Fuentes: Bill Felber, 125 Years of Professional Baseball. Cinco Mil Años de Beisbol, por Juan Vené.

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