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EL EMERGENTE. El vuelo herido de las Águilas del Zulia

EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano

Quizás el Zulia mereció mejor suerte en esta última temporada de la LVBP. Quizás con el formato de siempre el balance final habría sido distinto. Logró mejor récord que tres rivales de la otra división. Habría estado en los playoffs si se hubiera jugado como siempre, ¿verdad?
Hay razones para pensar que las Águilas, en efecto, tuvieron algo de infortunio en una temporada signada por la pandemia. Pero también hay lecciones que quedan de la cruda revisión de los números azules y rojos.


A nivel colectivo, por ejemplo, es difícil encontrar aspectos para rescatar.
Los rapaces fueron últimos en efectividad colectiva, con un promedio de 6.40 que quedó por detrás incluso de los Leones.
Al mismo tiempo, cometieron 45 errores a la defensiva, la segunda peor cifra del torneo, precisamente por debajo del Caracas.
Para colmo, cerraron como la divisa con menos carreras anotadas en el campeonato.
El cálculo pitagórico sugiere que hasta buena suerte tuvo la tropa dirigida por Rouglas Odor. Si fue la divisa que más rayitas permitió y la que menos consiguió, lo lógico era terminar con el peor registro de ganados y perdidos. Pero es aquí donde aparecen los puntos luminosos de los occidentales.
Su bateo fue mejor de lo que parece. Terminaron en el medio de la tabla con .292 de average colectivo y .407 de slugging. El boquete por donde se fueron muchas carreras potenciales quedó abierto debido a la baja capacidad para embasarse, un aspecto que muestra cuál debe ser la primera tarea de la oficina al planificar con el cuerpo técnico.
Zulia no puede de nuevo darse el lujo de ser la novena con el peor promedio de embasado, la que menos bases por bolas tuvo, la segunda con más ponches recibidos. Eso es un hándicap muy pesado y es algo que puede y debe trabajarse. Su rata de extrabases fue aceptable, en la media del circuito. Pero ¿cuántos dejaron de pisar el plato porque simplemente no se pusieron en circulación?
Atender eso es clave, tanto como atender la necesaria profundidad entre los peloteros de posición. Esta justa dejó nuevas cosechas sólidas de Alí Castillo, Alex Romero y Ángel Reyes. Se reportó (y aportó mucho) el grandeliga José Briceño. Brilló el prospecto Osleivis Basabe y dieron un paso al frente varios jugadores jóvenes. 
Humberto Arteaga aportó average y algo de slugging, aunque tuvo el problema de otros compañeros, al no lograr un OBP por arriba de la media de la liga. Eso sí, tiene una defensa que compensa eso con creces.

No podemos olvidar que las Águilas debieron disputar todos sus juegos lejos de casa. Eso representó un hándicap en contra, sin duda, aunque las condiciones de alojamiento en Barquisimeto fueron de primera. Sin embargo, tanto Bravos como Caribes tuvieron cosechas muy superiores, viviendo en las mismas condiciones, lejos de sus hogares. Y escuadras como Cardenales, Navegantes y Tigres sufrieron tantos o más casos de covid-19, la gran limitante que afectó a todos en la LVBP. Al final, el examen tienen que hacerse mirando hacia adentro.

La verdadera ganancia de los aguiluchos posiblemente haya sido en su generación de relevo. Haber contando con Basabe y Luis Salas, aunque este último –apenas adolescente– no pudiera con el pitcheo en su primer año como profesional; sumar el aporte de muchachos como Kelvin Alarcón, Kenedy Corona, Jorvit Vivas y Daniel Brito deja una emocionante promesa que puede concretarse tan pronto como en la 2021-2022.
El pitcheo, en cambio, es una grave preocupación. Aunque también participaron prospectos de talento, como Christian Fernández, los resultados fueron escasos. Incluso los veteranos sufrieron para domeñar a los rivales. Apartando a Silvino Bracho, Danny Rondón, Eduardo Paredes, Elvis Araujo y el propio Fernández, los números fueron muy abultados, para mal.
¿Dónde está la solución? Si es en el mercado, obligará a entregar talento juvenil, porque no abundan los bates sacrificables para sumar pitcheo. Pero ¿quién sabe?, los rapaces fueron campeones hace un lustro gracias a la habilidad e imaginación que aquella vez demostraron en el mercado.
La solución de continuidad posiblemente estará en la importación, suponiendo que se cumplirán dos variables. Primero, que la cuota volverá a crecer hasta 5 o 6 extranjeros, como era hasta la 2019-2020, a fin de permitir reforzar una rotación que luce desasistida y agregar uno o dos relevistas más. Segundo, no dar ventajas con las contrataciones fuera de las fronteras.
Porque las Águilas volaron con un ala herida desde el Día Inaugural hasta su despedida. Nunca tuvieron importación completa, al quedar atrapadas en la espera del dominicano Alexis Candelario, a quien las Estrellas Orientales demoraron en entregar y quien, para colmo, contrajo covid.19. 
Candelario nunca llegó, los otros lanzadores contratados no pudieron con sus contrarios y el colmo estuvo cuando el toletero que defendía el premio al Jugador Más Valioso, el quisqueyano Olmo Rosario, se diluyó entre inconvenientes físicos y un drástico bajón que hizo de él un bateador inofensivo.
Sí, la eliminatoria fue muy corta y las dificultades para traer jugadores en plena pandemia resultaron incontables. Sería injusto cargarle la mano a la oficina, cuando los aeropuertos estaban cerrados y el flujo de jugadores resultó tan limitado. Pero urge que lo sucedido sirva de aprendizaje, aunque tenga aquellos atenuantes.
Los zulianos volverán al combate con un equipo que puede pelear, que tiene toleteros curtidos y jóvenes capaces. Es una escuadra que pudo respirar hasta lo último, a pesar de tantos aspectos en rojo. Pero no pueden ceder ninguna ventaja a sus contrincantes, para compensar el proceso de reconstrucción que vive su roster. 
Habrá que maximizar las capacidades de lo que se tiene, tarea del cuerpo técnico, y asegurar que la importación sea de primera línea, para llenar esos vacíos que pueden terminar marcando la diferencia.
Ignacio Serrano

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4 thoughts on “EL EMERGENTE. El vuelo herido de las Águilas del Zulia

  1. El problema es que la gerencia en los últimos 10 años sus importados son de muy mala calidad y sobre todo en el picheo y que decir de los cambios que terminan trayendo peloteros que nunca juegan con las águilas…El problema es la mala gerencia no se busque otra escusa.

  2. DEBERÍAMOS IR EN BÚSQUEDA DE LOS PITCHERS DE CARDENALES DE LARA: NÉSTOR MOLINA Y ÁNGELO PALUMBO Y PARA OBTENERLOS PODRÍAMOS OFRECER A UNO DE LOS SIGUIENTES INFIELDERS YA GRANDES LIGAS: ADRIÁN SÁNCHEZ, RONALD TORREYES O HUMBERTO ARTEAGA O EL CATCHER INVITADO A LOS ENTRENAMIENTOS: JOSÉ HERRERA Y ADICIONALMENTE A UN JOVEN PROMETEDOR OUTFIELDER COMO WILYER ABREU O RAIMFER SALINAS.

  3. Hola Ignacio recuerdo que en medio de la temporada el coach del bulpen de las aguilas entro en roster y lanzo unos inigns, hay mas casos como estos en la historia de la liga?

  4. Cuando tu ves a leonel campos con Lara a boscan con Magallanes te preguntas como es posible que en ina liga donde los pitcher nativos de calidad son tan escasos y valiosos tu salgas de ellos la respuesta es mas cruel cuando indagas por quienes fueron cambiados y que aporte han hecho al equipo rapaz. Que falta hace jorge Uribarri

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