El Emergente

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El Emergente. Endy Chávez primer bate

Los Marineros buscan quien abra el orden ofensivo esta temporada y surge el nombre del carabobeño entre los candidatos. Cuando comenzaba su carrera, Frank Robinson soñó con entrenarlo para esa responsabilidad
Los
Marineros buscan un primer bate y entre el puñado de nombres que asoma la
prensa estadounidense aparece un venezolano: Endy Chávez.
Esto quizás
no sorprenda a algunos seguidores del diminuto y veloz toletero zurdo. Chávez
fue el primer bate del Magallanes en la 2013-2014, una vez más, y en las
grandes ligas ha ocupado esa plaza la mayor parte del tiempo que ha estado en
acción.
La
temporada pasada en las mayores, también con Seattle, el carabobeño alineó en
40 de sus 98 encuentros en lo más alto del orden.
Es rápido,
ágil, puede robar almohadillas. En teoría, es perfecto para ese rol.
“Estoy
pensando en tres o cuatro de nuestros jugadores, aunque no estoy listo para
revelar quiénes son”, expresó el manager Lloyd McClendon, citado por MLB.com.


McClendon,
quien por fin ha recibido una segunda oportunidad para probar que puede ser un
buen piloto, quizás vea las cosas a la vieja usanza: arriba debe estar alguien
rápido.
La nueva
manera de hacer el lineup sugiere, en cambio, poner en lo más alto a quien más
veces llegue a las bases.
De vuelta a
la LVBP, el ahora ex piloto de los Caribes hizo una apuesta en ese sentido, al
colocar a Niuman Romero como el abridor de su ofensiva.
Romero
dista mucho de ser quien mueve mejor las piernas en Anzoátegui, pero tiene
disciplina en el plato y toma boletos.
El
antesalista estuvo en circulación casi la mitad de las veces que fue a batear
durante el mejor momento de la tribu, cuando los indígenas galopaban la ronda
eliminatoria.
Un lugar
común en la pelota, tan engañoso como viejo, repite que el orden ofensivo no
importa tanto, porque al final, por ejemplo, sólo existe la garantía de que el primer
bate será una vez el primer hombre de un inning: justamente en el episodio
inicial.
Eso es
verdad. Pero no pasa de ser un juego de palabras.
Por
supuesto que el abridor del orden quizás no comience otra entrada en el resto
del duelo, pero mientras más hombres con disciplina en el home se ubiquen por
delante del cuarto bate, mayor será la posibilidad de que éste vaya a batear con
dos o tres en circulación.
Todo esto
dio vueltas en nuestra cabeza, mientras recordábamos una conversación con el compañero
Alexander Mendoza, en plena recta final de la LVBP. Una charla que justamente
involucró a Chávez.
Alguien
preguntó al manager Carlos García si no había pensado en la posibilidad de
utilizar a Ezequiel Carrera en lo más alto, en lugar de al veterano
centerfielder. La respuesta fue negativa, sin posibilidad de apelación.
He aquí que
no parecía mala idea. Carrera tuvo un promedio de embasado de .419 durante la
zafra local, contra .314 de Chávez.
Vean este
detalle: ambos batearon para .293 de average. Siguiendo la forma de pensar
tradicional, lo lógico sería apelar por quien tiene más experiencia, dada la
igualdad.
En ese
sentido, el Almirante hizo lo debido. Pero mientras uno estuvo en circulación
40 por ciento de las veces, el otro sólo llegó a las almohadillas en 30 por
ciento de las oportunidades que tuvo.
Magallanes
fue campeón con Chávez arriba, así que esto sólo quedará como una discusión
teórica. Cabe indicar, no obstante, que es probable que su potencial para fabricar
carreras hubiera crecido con Carrera allí.
¿Y qué
decidirán los Marineros? ¿Preferirán a Brad Miller? ¿A Michael Saunders? ¿A Abraham
Almonte? ¿O elegirán al venezolano?
Una década
atrás, otro estratega fijó su mirada sobre el nativo de Valencia y pensó en lo
mismo. Era nada menos que Frank Robinson, cuya placa en Cooperstown cuelga de
aquellas paredes gracias a su habilidad con el madero.
La teoría
de Robinson era que Chávez debía aprender a tomar bases por bolas. Que en el
momento en que dejara de hacer swing a envíos malos, evitaría algunos outs y
sumaría más boletos.
Al criollo
nunca le gustó ese cambio de estilo. Se sentía incómodo.
Chávez
desarrolló una larga carrera en las mayores, que va por 12 temporadas y
contando. Ha sido suplente la mayor parte del tiempo, pero es bien considerado
en el norte.
Tal vez
habría jugado más, si Robinson logra su objetivo. De por vida, tiene un
promedio de embasado de .307, con .290 el año pasado y .287 las veces que
ejerció como primer bate de los Marineros en 2013.
Algunas
organizaciones lo llaman “la sexta herramienta”. Siempre ha sido útil, pero hoy
más que nunca es vista esa capacidad para leer los pitcheos malos como una habilidad
que puede ayudar al equipo a ganar.


Publicado en el-nacional.com, el sábado 22 de febrero de 2014.

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