El Emergente

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La Serie Mundial del siglo

La Serie Mundial del siglo

EL EMERGENTE

Por Ignacio Serrano

Cada Serie Mundial tiene su atractivo y casi todas resultan memorables. Pero esta entre los Astros y los Filis está apilando razones para que la recordemos como una de las más emocionantes del Siglo 21, si acaso no la mejor.

El desigual desafío, según el papel, y el parejo toma y dame que sostienen Filadelfia y Houston, hacen que cada día sea una tentación irrenunciable encender el televisor para ver un nuevo capítulo de esta telenovela.

El quinto encuentro fue otro episodio de tensión, con sufridos protgonistas y héroes inesperados.

¿Quién iba a anticipar que a Justin Verlander le costaría tanto conquistar su primera victoria en una Serie Mundial? ¿Quién esperaba que un inicialista suplente salvaría de la debacle a los favoritos texanos, con una atajada providencial?

LA ODISEA DE VERLANDER

Verlander lo tiene todo. Es el veterano que ha construido una carrera digna del Salón de la Fama, el que regresó en grande de una delicada lesión que le hizo perder prácticamente dos campañas. Es uno de los pitches con más logros en postemporada y el único que ha abrierto compromisos del Clásico de Otoño en tres décadas distintas.

Pero también es el inesperado ídolo caído en desgracia, un desdichado Hércules condenado a resolver trabajos que se le han escapado de las manos, dejándole expuesto al ridículo.

Llegó a este quinto duelo con marca de 0-6 y 6.07 de efectividad en 8 inicios de Serie Mundial y fue saludado por un jonrón de Kyle Schwarber ante su segundo envío al home. ¿Venía, acaso, una nueva entrega en esta inesperada versión de Los Ricos También Lloran?

No. Porque Verlander se las arregló para completar cinco entradas y salir del juego en ventaja. Y el bullpen de los Astros, no tan efectivo como el día anterior, nos tuvo en ascuas a todos, pensando en la posibilidad de otra remontada de los Filis y la ruina moral de un as a quien costó Dios y su ayuda anotarse su primer ganado.

Y está esa alineación de Filadelfia, esa mirada de asesinos que tienen todos desde la cueva.

Los dos ganados que suman los cuáqueros combinaron bombazos y dominio desde la loma. En el primero, golpearon bajo al propio Verlander, con Aaron Nola como el verdadero dominador desde el morrito. En el segundo, consiguieron esa inolvidable cosecha de cinco bombazos que acompañará para siempre las pesadillas de Lance McCullers Jr., con el venezolano Ranger Suárez como feliz contraparte.

Que en Philly tengan el trofeo tan cerca de las manos es una hazaña que, de concretarse, resultará imborrable. Primero, porque para darse tiene que incluir una barrida en el Minute Maid Park, la casa de sus rivales. Y luego, porque este es un club mediocre, devenido en titán con la llegada de octubre.

Porque la tropa que dirige Rob Thompson disputa estos playoffs por la gracia del comisionado Rob Manfred y la Asociación de Peloteros de la MLB. De no haber acordado ellos, en febrero, la ampliación a 12 del número de elencos clasificados, estarían desde hace mucho en sus casas, viendo esta Serie Mundial por televisión.

Y no es solo eso. Son sus 87 triunfos en una temporada de 162 juegos, lo que les convertiría en los campeones con el currículo más discreto en la historia. Diez conjuntos ganaron más veces que ellos en la fase regular. Fueron los últimos en conseguir el pase y son los únicos de todos los invitados al festín con una efectividad colectiva por debajo de la media de las Grandes Ligas.

Pero allí están. Pegaron primero en Houston ante Verlander y sacudieron contra el piso a un pobre McCullers Jr. que no se dio cuenta de cómo estaba avisando con su mecánica cuál era el pitcheo que haría hacia el plato.

EL NO-NO

Esta también será, por supuesto, la Serie Mundial del segundo no-hitter, la primera con una gema combinada. Y puede que un tope sin hits ni carreras conseguido a varias manos resulte menos glamoroso que uno completado por un solo lanzador. No digamos ya cuando se trata de un Perfecto, como el de Don Larsen en 1956. Pero tampoco olvidemos que, aunque resulte anecdótico, un no-no con participación del bullpen es todavía más raro que una joya conseguida por un solo pitcher. ¿Y en un Clásico de Otoño? Todavía más.

La brillante «anécdota» encabezada por el dominicano Cristian Javier y ese cuerpo de bomberos que en su mayoría hablaba español esa noche escribió un capítulo dorado en la historia de la acción decisiva de octubre. Y en buena medida es la razón por la que Houston pasó de ser el gigante con pies de barro al legítimo aspirante a campeón que de nuevo es.

Porque la humillación que sufrieron los bates de Filadelfia le recordó a ese lineup que los siderales tienen el mejor staff de pitcheo de la Liga Americana y el segundo mejor de todo el beisbol. Y si es verdad que pitcheo es el nombre del juego, ya iba siendo justicia que recuperara la ventaja el equipo con el mejor y más nutrido grupo de monticulistas.

Los Filis dejaron de batear desde que McCullers Jr. se fue a las duchas. Van dos topes y medio de sequía, demasiado tiempo para una Serie Mundial. Aunque, en parte, ese slump se debe a grandes atrapadas como la de Trey Mancini en primera base, ante el batazo que iba a voltear la pizarra en el octavo pasaje del jueves, o como la de Chas McCormick en el noveno, ante esa tabla de J.T. Realmuto que estuvo a punto de cambiarle el rostro a la noche.

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El lance se reanuda este sábado, en el Minute Maid Park. A los Astros les basta con ganar una vez para lograr el anillo de campeón. Parece que se acaba el camino de los Filis. ¿O será que no?

Porque el recuerdo de 2019 está todavía muy cercano. Houston volvió a casa con ventaja de 3 por 2, igual que ahora, ante un equipo nominalmente más pequeño. Y Washington barrió. Ese es el ejemplo que busca imitar Filadelfia. Y con sus dos mejores abridores listos –Zack Wheeler y Suárez– y un Bryce Harper que no baja esa fiera mirada, nada parece imposible en estos capítulos finales en la que ya resulta una memorable Serie Mundial.

(Ignacio Serrano)

Foto: @astros

Publicado en El Tiempo Latino de Washington y El Planeta de Boston, el viernes 4 de noviembre de 2022. Aquí el original.

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3 thoughts on “La Serie Mundial del siglo

  1. No se que quisìste decir con la serie mundial de lo que va de siglo, en realidad no me parece. Ciertamente en cuanto a nòmina es muy desigual. Por fortuna Filis ha dado una dura batalla, de tu a tu con el mejor de la Americana porque en verdad, y aquì si coincido, no fue el mejor de la Nacional. Claro, hasta no hitter ha habido, jonrones tambièn, en un solo juego, emociòn, por supuesto, pero de ahì a decir que ha sido la serie mundial del siglo, no creo. Para mì tiene que llegar a 7 juegos primero, imprescindible! Pienso que la serie del 2001 entre NYY y Arizona fue mucho màs emocionante, algo que ayudò a menguar el dolor que venìa de experiementar la naciòn norteña luego de los ataques terrorìstas. Una opiniòn muy personal.

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