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¿Y qué fue de la vieja pizarra del estadio Universitario, la primera?

Foto Manuel Lira

El jueves, al llegar al estadio Universitario, horas antes
de la inauguración del campeonato, descubrimos la enorme pancarta que colgaba de
la vieja pizarra del parque ucevista.

Era el aviso que todos los que han ido últimamente al
cemento de Los Chaguaramos han visto en estas fechas, que promete para dentro
de muy poco la instalación de una pantalla gigante, que terminará por sustituir
el últimamente inútil adefesio verde instalado para los Juegos Panamericanos de
1983 y que fue colocado en el lugar donde se ubicaba la original, la construida
hace seis décadas, con ocasión de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de
1951.

La promesa de contar con este novedoso artilugio nos ha hecho anhelar la
imposible vuelta de la vetusta pizarra de Villanueva. ¿Cuántos de ustedes la
conocieron?

Es verdad, la que se reinauguró en los tiempos de Luis Herrera
Campins nos deslumbró a todos con su supuesta modernidad de bombillos blancos
por doquier. La primera, la de 1951, tenía muy pocos; acaso los de color ¿amarillo?
que marcaban los dos primeros strikes; los ¿verdes? ¿azules? para las bolas, y
los rojos, porque eran rojos, ¿verdad? los que marcaban los outs.

La pizarra que acaban de desmontar era capaz de exponer
muchas cosas, en un principio: los lineups, por ejemplo, y mensajes también, y
si la memoria no nos traiciona, ciertos dibujos y representaciones gráficas que
hace 25 años eran todo un alarde de modernidad.

Nada de eso fue visto por las
últimas generaciones, en la medida que los equipos que servían para darle vida
fueron desapareciendo y conforme el descomunal aparato fue quedando únicamente
para dar fe de quién era el bateador de turno, cómo era la anotación por
entradas y poco más.

Por increíble que parezca, la original era mucho más
completa, pues en ella se desplegaban permanentemente las dos alineaciones (a
la izquierda el equipo visitante, a la derecha el home club), además de la
situación del juego (bolas, strikes, outs, el linescore y una señalización
junto al nombre de quien estaba en turno para ese momento).

Tenía, además, un
aire fundacional, un aspecto antiguo similar al que hoy apreciamos en sus pares del Fenway Park y el
Wrigley Field, los centenarios parques de grandes ligas.

Claro, para
“funcionar”, si podemos decir que funcionaba, era necesario que sus operarios
entraran a ella a través de una escalera y fueran colocando manualmente los
grandes carteles con los apellidos de cada pelotero y los números
correspondientes a la anotación por entradas.

Veían el encuentro desde allí adentro.
Probablemente tenían consigo un radio transistor, pues cuando había un error en
el conteo de bolas y strikes, por ejemplo, bastaba que el locutor, digamos
Delio Amado León o el Musiú Lacavalerie, hiciera la advertencia en plena
transmisión, para que los operarios ajustaran la cuenta (en oportunidades era
el gesto con las manos del umpire principal lo que percibían primero los
empleados encargados).

Todo eso desapareció con la remodelación de los Juegos Panamericanos,
junto con los bancos de madera que existían en las tribunas de tercera y
primera, que fueron desmontados, así como una parte de las sillas originales.

La
remodelación incluyó muchas otras cosas: el acceso al palco de prensa, los
espacios exteriores, la ahora llamada Plaza de los Estadios, por ejemplo.

Muchos de los
cambios han sido para bien; la ciudad y la afición han crecido demasiado.

Pero
si tuviéramos que elegir entre todas las cosas removidas o restauradas, una
sola para tenerla de vuelta, elegiríamos colocar de nuevo, junto a la nueva
pantalla gigante, aquella vetusta e inolvidable pizarra manual del
Universitario.


Publicado en El Nacional, el domingo 14 de octubre de 2012.

2 thoughts on “El emergente

  1. Estimado Ignacio, que buena remembranza de la vieja pizarra original. Caramba te recuerdo que en la tribuna central también habían bancos, numerados y sin numerar Siempre me he sentado en la última fila al lado del palco de transmisiones y antiguas casetas privadas. Saludos

  2. Oye Nacho, entré en tu página para echarle un ojo al beisbol, estoy en México en una cobertura de un evento de tecnología, y me dio la nostalgia de los bancos, donde me senté con mi papá y los papas de mis compañeros de clases.
    Y es cierto, la "vetusta" pizarra no debió ser removida jamás, igual que la misma pizarra vetusta de Valencia. ¿Recuerdas que al principio de los 80, la mejor pizarra era Barquisimeto?
    Saludos.
    Fran

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