EL EMERGENTE. ¿Prohibir los shifts o aprender a batear?

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El shift defensivo en irónica versión de John S. Dykes en 2014, para The Wall Street Journal

EL EMERGENTE

Por Ignacio Serrano

Rob Manfred, comisionado de la MLB, ha pedido a la Asociación de Peloteros de las Grandes Ligas el visto bueno para seguir aplicando cambios drásticos en el juego.

Una de esas modificaciones es la eliminación del shift, los para muchos «odiosos» ajustes defensivos.

Es un tema polarizador como pocos en el beisbol. Divide transversalmente a la afición. Los defensores del nuevo análisis respaldan su uso. De hecho, son responsables de que hoy se empleen con naturalidad pasmosa. Pero en la vieja escuela hay quienes ven el shift como una herramienta más. Tonto el que no sepa o no quiera usarlo… Y quien no pueda explotar sus grietas, más tonto todavía.

Hay, por otro lado, una legión de aficionados que siente antipatía por tales ajustes. Puede que sea por motivos relacionados con la estética del juego o con cierta animadversión hacia la sabermetría. El caso es que no pocos (por fin) aplaudirán a Manfred si finalmente da el paso.

Habría que saber, sin embargo, que el origen del shift no es sabermétrico. Cómo conocen muchos amantes de la historia del diamante, se aplicó por primera vez hace más de medio siglo contra uno de los mejores bateadores de todos los tiempos.

Se le llamó «La formación Ted Williams», porque fue el arma que el también legendario Lou Boudreau aplicó contra el mítico slugger de los Medias Rojas de Boston. Y entre los años 70 y 90, por ejemplo, aplaudimos al gran Pompeyo Davalillo cuando bajaba un outfielder y lo ubicaba en el cuadro en momentos cruciales de algunos choques, acá, en nuestro beisbol.

El nuevo análisis lo convirtió en algo sistemático. Porque, como en su momento confesó Nick Leyva, otrora escéptico: «Realmente funciona».

Equipos enteros han cambiado su destino al aplicarlo. Los modestos Rays de Tampa Baya no serían el coloso competitivo que son hoy si no tratarán de anticiparse a lo que batearán sus rivales. Los Piratas de Pittsburgh del propio Leyva disfrutaron su último periodo positivo cuando se convirtieron en uno de los primeros clubes en usarlo en la mayoría de las circunstancias, con pitchers de bajo presupuesto que forzaban muchos rodados.

Hoy es algo tan común, que raro resulta toparse con un manager en la MLB que no lo emplee. Más de la mitad de los batazos dentro del campo en 2021 tuvieron la intervención de un fildeador ubicado fuera de su posición tradicional. Y hace ocho años el porcentaje total apenas superaba el 5 por ciento de las jugadas entre las rayas.

Ya no es el arma secreta de unos pocos. Escuadras con presupuesto de 200 millones de dólares anuales lo aplican, como los Dodgers de Los Ángeles o los Yanquis de Nueva York. Para ganar con poco dinero no basta solo con eso, como le pasó a los Piratas. Hay que aplicar el decálogo completo del nuevo análisis, si eres un enano financiero, como los Rays. Pero ese ya sería el tema de otra columna.

El tema de esta es el shift. Y es el empeño de Manfred por obligar que siempre haya dos infielders a cada lado de la segunda base.

¿Por qué el comisionado se ha empeñado en esto? Pues porque, dice, quiere más hits, más gente en circulación, más carreras y más emoción.

Pero todo esto es un desproposito de Manfred. La crisis que busca atacar con una prohibición a los ajustes defensivos no nace ni terminará allí.

A la MLB le preocupa que los juegos duren mucho y que casi no haya jugadas. La lucha es contra el aburrimiento. Bien.

Pero el culpable del aburrimiento no es el shift. Los culpables son los bateadores que salen a la caja en busca de dar jonrones en todos los turnos. Son los equipos, que ahora desarrollan el swing largo y angulado desde las Ligas Menores. Es el desarrollo de cuerpos de relevistas especializados en los pitchers de rectas pesadas y poderosas…

Cuando los coaches decidieron de manera generalizada trabajar el swing de abajo hacia arriba, crearon una cultura del todo o nada. Cuadrangular o ponche. La reacción fue hacer que los monticulistas realicen todo su esfuerzo en cada envío, sin administrarse, atacando esos swings con lanzamientos de fuego en la parte más alta de la zona de strike. Hoy vemos más jonrones que nunca. Y más abanicados que siempre.

A menudo pasan tres, cuatro minutos sin un solo batazo. Eso no es culpa del shift.

La culpa es de peloteros empeñados en jalar todo lo que les ofrezcan en el home, sin importar la cuenta, la situación y la velocidad. ¿Por qué a Miguel Cabrera no se le cargan todos los fildeadores hacia la izquierda? Porque desde su año de novato golpea la pelota con autoridad tanto hacia el left como hacia el right. ¿Y por qué a Joey Gallo le juegan con cinco outfielders? Porque con todos los pitcheos trata de poner la pelota por su propia banda y al otro lado de la barda.

¿La solución a esto debe pasar por reducir las capacidades estratégicas del beisbol? Los amantes de este deporte apreciamos muy especialmente el ajedrez que ocurre en el terreno, la inteligencia en el manejo de los recursos individuales y colectivos.

A menudo, sentado al lado de don Alfonso Saer, le escucho comentar amargamente en las transmisiones de la LVBP: «La defensa le está regalando todo el lado izquierdo del cuadro, perdiendo por tres carreras, y no toca la bola para embasarse».

Eliminar el ajuste defensivo es tratar a fanáticos y toleteros como niños preescolares.

Si el juego corre el riesgo de aburrir es porque a casi ningún «forzudo» (que hoy son casi todos en la MLB) se le ocurre tocar la bola hacia la antesala para burlar el shift y poner gente en circulación. Y no hablemos de saber batear. Lo que se debe criticar es al bateador incapaz de regar el campo con sus conexiones.

Lo que necesita el beisbol es que abunden los Cabreras, maderos que se vayan a la banda contraria con envíos afuera. Que la jalen cuando les lanzan adentro y se vayan al centro con pitcheos en el medio. Y lo que menos necesita son los Gallos, tipos unilaterales y monótonos, que demuestran su incapacidad como bateadores al no poder poner en práctica el ABC del juego, contra el que no hay ajuste que valga.

Y que no vengan a decir que el swing de jonrón es la única defensa hoy. ¡Es todo lo contrario! Lo primero que un buen coach recomienda para poner la bola en juego y evitar los ponches es recortar el swing, esperar la bola y reaccionar en el último instante, lo que te protege de las rectas y especialmente de los quebrados.

Para eso, claro, hay que ser bueno en el oficio. No cualquiera puede ser un Cabrera. Pero en un nivel tan alto como el Big Show, todos deberían saber conectar hacia la banda contraria cuando toca hacerlo.

El periodista Tony Flores nos recordaba en estos días cómo reaccionó Ted Williams a la formación especial que le aplicó Boudreau. La estrenó con cuatro cohetazos y ocho carreras empujadas esa tarde. Porque Williams no estaba empeñado en demostrar su nivel de etestosterona. Si le regalaban el left, él se podía ir hacia el left.

Eliminar los ajustes defensivos no arreglará nada. Habrá más jonrones de dos o tres carreras. Listo. Y el juego durará más, que es supuestamente la principal causa del alejamiento de las generaciones más jóvenes.

Será una medida tan «eficaz» para mejorar el beisbol como la inútil eliminación de los cuatro envíos en las bases por bolas intencionales. Esta última fue una regla que ahorró entre 60 y 90 segundos por encuentro, robándonos para siempre la alegría de ver de vez en cuando a un bateador avispado que pesca un pitcheo cercano al home y le roba un imparable a su rival. O un wildpitch crucial. Pues bien, eliminar el shift nos robará otra posibilidad estratégica en el encantador juego del gato y el ratón que es la pelota, premiando, en cambio, a aquellos que ya no saben batear.

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(Ignacio Serrano)

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Ignacio Serrano
Ignacio Serranohttps://elemergente.com/
Soy periodista y actor, y escribo sobre beisbol desde 1985. Durante 33 años fui pasante, reportero y columnista en El Nacional, ESPN y MLB.com, y ahora dirijo ElEmergente.com. También soy comentarista en el circuito radial de Cardenales de Lara y Televen. Premios Antonio Arráiz, Otero Vizcarrondo y Nacional de Periodismo.

1 COMENTARIO

  1. El comisionado pretende aguilizar el tiempo de juego e irónicamente eliminar los shift, es totalmente ilógico, algo que no se entiende en un mundo normal, los shift permiten sin duda alguna aguilizar el juego porque los batazos que dejan de convertirse en hit, gracias a los shift, permiten que el tiempo de juego sea menor, todo lo contrario si dejan de aplicarlos, ya que los inning serían más largos. Otra locura es pensar en que pueden aguilizar el juego bases más grandes, todo indica que quieren aplicar publicidad en las bases, porque entonces para que ponerlas más grandes.

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