El Emergente

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EL EMERGENTE. Mis 6 votos en la injusta votación de nuestro Salón de la Fama

EL EMERGENTE

Por Ignacio Serrano

En la columna anterior critiqué el sistema de votación de nuestro Salón de la Fama. Soy una voz más entre otras muchas que se han alzado para insistir que cada vez será más injusto poder marcar solo 6 nombres en una planilla donde abundan los legítimos candidatos.

El querido Carlos Valmore Rodríguez, por ejemplo, lo sostuvo con letra escrita, y escuchamos a Alfonso Saer esgrimir de viva voz argumentos semejantes.

Un lector, gratuitamente suspicaz, tachó a este cronista de elevar una protesta solo porque no fueron elegidos aquellos por quienes voté. Eso no es un argumento, cuando lo que está bajo la mira son las normas de selección y el desconocimiento de esas normas que acusan algunos electores. Pero el caso, además, es que sí marqué la casilla de los tres nuevos inmortales.

El punto no es ese, sino la injusticia de ver por fuera a muchos que han debido entrar este mismo año al pabellón de Valencia, algunos incluso en años anteriores.

Esta columna sirve también para cumplir con una costumbre de El Emergente desde sus inicios. Este columnista explica siempre sus votos y razones, sean para el Salón de la Fama o para los premios anuales de la LVBP. Y lo hago por una motivo muy sencillo: votar es un privilegio que ya quisieran tener muchísimos aficionados que aman y conocen el juego tanto o más que yo. Por respeto a ellos, les debo siempre una explicación de por qué preferí a unos y no a otros, a partir de la honestidad de intentar ser lo más justo cada vez.

Aquí vamos, pues, incluyendo al final una posdata que ahora empieza a resultar urgente.

MIS 6 VOTOS

No voy a entrar en detalles estadísticos. Una veintena de nominados ha debido conseguir esta vez su placa en nuestro Museo del Beisbol. Así que no es un asunto de numeritos. Todos los tienen. Trataré de exponer el fondo que me llevó a la durísima, dificilísima decisión de recortar esa veintena a solo 6.

Bob Abreu. Sí resultó elegido. Voté por él porque, además de todo lo que consiguió en la MLB y la LVBP, de sus récords y logros, de su legítima candidatura a Cooperstown, es un inmortal de las Grandes Ligas. Como fórmula equidistante para huirle a la subjetividad, decidí en esta papeleta súper poblada seleccionar los nombres de los 4 candidatos que ya fueron incluidos en salones de la fama del Big Show. Porque estarás de acuerdo conmigo en que ese es un mérito inconmensurable. El Comedulce es uno de ellos, con los Filis de Filadelfia.

Edgardo Alfonzo. Sí resultó elegido. Como Abreu, brilló tanto en Venezuela como en la Gran Carpa, impuso marcas, dejó profunda huella. Pero lo mismo podría decirse de muchos que no entraron esta vez. Así que la razón final, siguiendo mi intento de equidistancia, fue su entronización en el templo de las leyendas de los Mets de Nueva York.

Johan Santana. No resultó elegido. Lanzó poco el la LVBP, pero las normas nos obligan a considerar lo hecho tanto aquí, como allá o incluso acullá, si fuera el caso. El Gocho es el mejor pitcher nacido en el país, no importa la liga de la que hablemos.

Algunos no votaron por él porque apenas actuó en la pelota invernal. Pero si las reglas hubieran permitido poner 10 nombres, en vez de 6, seguro que habría entrado. Porque estuvo cerca del 75 por ciento necesario para ganar su estatuilla. Es la víctima principal del sistema actual y del cuello de botella que se ha formado. Pero además es miembro del Salón de la Fama de los Mellizos de Minnesota. Y para seguir la fórmula más imparcial que pude imponerme, tenía que darle mi apoyo.

Melvin Mora. No resultó elegido. Fue una súper estrella de los Navegantes del Magallanes, con cuyo uniforme dijo adiós al beisbol, entre copiosas lágrimas de desconsuelo. También brilló en la MLB. Tanto, que acompaña a Luis Aparicio en el Salón de la Fama de los Orioles de Baltimore. ¿Debo repetirlo? Sí, también para él aplica aquello que me impuse como última ley de desempate al rellenar la planilla.

Robert Pérez. Sí resultó elegido. Es verdad que no logró consolidarse en el plano internacional. Muchas veces subió a las Grandes Ligas y siempre bajó sin más. Lo intentó en Japón, pero no pudo. Sí bateó mucho en Corea del Sur y luego en México. Y cerró con una pasantía discreta en Italia. Si fuera por ese currículo, no habría reunido los méritos.

Pero resulta que Pérez es uno de los dos bateadores más notables, prolíficos, extraordinarios que han pasado por la LVBP. Solo el mítico Vitico Davalillo le mira a los ojos con desenfado. Así que no podía quedar fuera. El nuestro no es el Salón de la Fama de los venezolanos en las Mayores (y tampoco es el Salón de la Fama de la pelota invernal, como estipulan claramente las bases de votación). El nuestro es el Salón de la Fama DEL BEISBOL VENEZOLANO. Y el beisbol venezolano no está completo sin la leyenda de Robert Pérez.

Alexander Ramírez. No resultó elegido. Mi decisión por Ramichán es fruto de aplicar una especie de síntesis de mi argumentación en favor de Pérez y la fórmula de los salones de la fama foráneos. Ramírez es, posiblemente, el más sobresaliente jugador importado en la historia del beisbol japonés. Allá implantó récords para extranjeros, pero también batió marcas que ostentaban oriundos del archipiélago.

Este año quedó a unos pocos votos de lograr su histórico ingreso al Salón de la Fama de la NPB, cosa que debe concretarse en 2022. Y es casi imposible lograr eso si has nacido fuera del Japón. Por enésima vez hizo historia al ser el primer manager latinoamericano en el torneo nipón. Y un detalle que quizás algunos pierdan de vista: solo la MLB está por arriba de ese beisbol. Para mí, si no doy reconocimiento al impacto y trayectoria de Ramichán en el segundo mejor circuito del mundo, menos podría apoyar a Robert Pérez por lo hecho en la LVBP, una liga inferior a aquella. Pero como ya recordé, es el Salón de la Fama del Beisbol Venezolano. Y ambos son referencias irremplazables de nuestros diamantes.

Y AQUÍ LA POSDATA

No voy a decir quiénes serían mis otros 4 candidatos, en caso de que la planilla hubiera permitido 10 votos, en vez de 6. Ya bastantes quebraderos de cabeza tuve al buscar el modo de decidirme por mi media docena, como para empezar a quebrármela otra vez.

Pero sí quiero decir quiénes, para este columnista, deberían haber garantizado ya su inmortalidad, por tener méritos de sobra.

Estos son los nombres que habría marcado si cambiaran las bases de votación y nos permitieran elegir un número indeterminado de postulados:

Magglio Ordóñez

Richard Garcés

Omar Daal

Richard Hidalgo

Ramón Hernández

Marco Scutaro

Ugueth Urbina

Henry Blanco

Juan Carlos Pulido

Luis Raven

Alex Delgado

Tom Evans

Tomás Pérez

Víctor Moreno

Roberto Zambrano

y posiblemente Jesús Alfaro.

No hay manera de argumentar contra ellos, en cuanto a que no hayan tenido trayectorias históricas en la MLB, en la LVBP o en ambas a la vez.

Tengo dudas razonables respecto a Carlos Guillén, Felipe Lira y Eduardo Pérez. Pero entiendo que tuvieron un impacto muy especial y que podría, eventualmente, convencerme de que merecen su estatuilla también.

Solo 10 de los 35 postulados no reunieron los méritos suficientes a criterio de este cronista (aquí encuentras la lista completa).

Como se ve, hay peloteros que ya jugaban profesionalmente en 1975. ¿Cómo no iba a crearse este embudo, y por lo tanto esta injusticia, si estamos abarcando 46 años de historia, que es también la más fructífera de nuestro beisbol?

Por eso tenía que decirlo una vez más: no podemos seguir votando por solo 6 nombres en cada planilla. Y el Museo del Beisbol tiene que cerciorarse, además, de que TODOS LOS ELECTORES sepan claramente que NO SE TRATA DEL SALÓN DE LA FAMA DE LA LVBP. Así como tampoco lo es el de Venezuela en la MLB. Es el Salón de la Fama de TODO nuestro beisbol y de TODAS nuestras estrellas.

Ese tiene que ser el punto de partida para ir corrigiendo la injusticia. Por eso esta posdata.

Por Ignacio Serrano

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6 thoughts on “EL EMERGENTE. Mis 6 votos en la injusta votación de nuestro Salón de la Fama

  1. No es el Salón de la Fama de la lvbp? De donde es, de donde juegue? Soy venezolano, jugué 20 años en la liga peruana y dejé muchos récords pero todos los conocedores indican que esa liga es una chapuza…me van a elegir? A ningún pelotero se le impide jugar aquí, lo hacían cuando el sueldo no alcanzaba y eran tan o más estrellas así que deben tener números en Venezuela que merezcan su exaltación

    1. No, Antonio. No es el Salón de la Fama de la LVBP. Cuántas veces habrá que repetirlo. Por eso puede haber postulados que hayan jugado poco o nada en la LVBP. Se ve al mirar la planilla cada año y se lee en los estatutos del Museo

  2. Excelente Artículo. Para mi; mas claro imposible.
    Soy un jugador amateur de un pequeño club en una pequeña ciudad del Estado de Victoria Asutralia. Pero nada que ver con los monstruos de nuestro Béisbol.

    Solo soy un venezolano más, fiebruo del besibol.

    Saludos.

  3. Hay algo que deberían copiar dé la MLB,, la disciplina fuera del terreno, por ejemplo Ugueth Urbina no merece estar allí,,su conducta dejo mucho que desear,,,

      1. Debe cambiar eso del salón de la fama ya que dice «Béisbol Venezolano» exactamente eso solamente implicaría cualquier liga jugada en Venezuela, debería poner Salón de la Fama de los Peloteros Venezolanos, asi se entiende que es dentro y fuera del país y son por méritos individuales de cada pelotero llevando el nombre de Venezuela.

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